Trabajadores de Cristo

Por Iva May, 8 de octubre

Traducido por Rocío López

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Jesús describe a las multitudes como campos de cosecha: “A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.” (Mateo 9:38). Jesús también describe la vida de aquellos que lo siguen y trabajan en esos campos:

  • Los trabajadores son vulnerables, como “ovejas en medio de lobos”; por lo tanto, Jesús advierte a sus seguidores que sean “prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.” (10:16). Les insta a no tener miedo (10:26, 28, 31).
  • Los trabajadores que buscan la aprobación humana en lugar de la divina pueden evitar el conflicto, pero no son dignos de la recomendación del Padre. Jesús advierte a sus seguidores: “Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán” (10:17). Él concluye: “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.” (10: 32-33).
  • Los trabajadores pueden ser arrestados o morir en el trabajo. La verdad envalentona a los trabajadores a hablar y sufrir por el bien del Evangelio. La verdad es como una luz que brilla en la oscuridad; expone la naturaleza pecaminosa del hombre. Los hombres aman la oscuridad en lugar de la luz y, por lo tanto, atacan a los que se atreven a decir la verdad. Jesús pronostica esto: “Mas cuando os entreguen…” (10:19), “Cuando os persigan…” (10:23),” Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar” (10:28).
  • El mensaje que transmiten los trabajadores es divisivo: “No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada.” (10:34). Los miembros de la familia se volverán contra los que siguen la verdad (10:35-36).
  • Los trabajadores que valoran las relaciones humanas sobre el Evangelio disminuyen el valor de Jesús: “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.” (10:37-38).
  • El trabajador totalmente entregado descubrirá que ninguna vida se compara con la que vivió para la gloria de Dios: “El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.” (10:39).
  • La recompensa del trabajador es para él: “Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.” (10:42)


Los trabajadores demuestran el verdadero valor de seguir a Cristo. Siguen a su Maestro, quien voluntariamente dio su vida por las ovejas. Aunque son sus ovejas, y por lo tanto vulnerables, son trabajadores llamados a extender su cuidado al mundo. Su vulnerabilidad los obliga a depender del Maestro para la provisión, el poder y la protección, mientras que Su gracia les da valentía para enfrentar el rechazo, la separación y la persecución. Las vidas de los trabajadores son bien vividas para el Reino de Dios.

Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Mateo 9:27-38; 10: 1-42; 13: 35-38; Marcos 6:1-13; Lucas. 9:1-6):

¿Qué revela sobre ellos el rechazo de Jesús por parte de sus propios parientes y el pueblo? ¿Cómo su familiaridad y expectativas paralizaron su fe?


¿Qué revela la comisión de Jesús de los doce discípulos sobre el ministerio exitoso?

Componentes de Fe e Incredulidad

Por Iva May, 7 de octubre

Traducido por Rocío López

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¿Qué tienen en común un líder de la sinagoga con su hija moribunda de 12 años y una mujer con un problema de sangrado crónico de 12 años? Cada uno exhibe cuatro características:




JairoMujer con sangrado
Necesidad desesperadaLa hija de 12 años de Jairo está muriendo: “Mi hija está agonizando” (Marcos 5:23)Después de doce años de enfermedad, la mujer se ha quedado sin opciones ni recursos: “gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor” (5:26)
Acceso a CristoJesús llega al lado del lago donde vive Jairo: “luego que le vio, se postró a sus pies” (5:22)Jesús llega al lado del lago donde vive la mujer, y, “cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.” (5:27)
Audacia para superar los obstáculosJairo tiene que vencer a una gran multitud para llegar a Jesús. Él cae a los pies de Jesús y le suplica fervientemente: “ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.” (5:23)La mujer tiene que vencer a una gran multitud para llegar a Jesús: “Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? (5:30)
MiedoJairo tiene miedo: “No temas, cree solamente.” (5:36)La mujer tiene miedo: “Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él” (5:33)



Jairo y la mujer difieren de los ciudadanos de la ciudad natal de Jesús, quienes rechazan a Cristo y se sienten “ofendidos por Él” (Marcos 6:3). Jesús “Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos.” (Marcos 6: 5-6; Mt. 13:57). Su ciudad natal y sus familiares revelan los componentes de la incredulidad:

  • Visión limitada: los parientes de Jesús no pueden ver más allá de su humanidad: su relación de familia.
  • Autosuficiencia: su familia no se ve a sí misma como necesitada.
  • Pequeña visión de Dios: Dios no puede venir de esta manera a su pueblo.
  • Justicia religiosa: su estrechez mental los convence de la rectitud de sus creencias y del rechazo de la esperanza que tanto habían anhelado.

    Pocas cosas asombraron a nuestro Señor. Sabía lo que había en el hombre y sabía qué esperar; sin embargo, la falta de fe o la absoluta incredulidad lo asombraron.

    Las personas que se dan cuenta de la necesidad que tienen, tienen acceso a Cristo, persisten en su búsqueda y confrontan sus miedos, son las que experimentan a Cristo.

    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Marcos 5:1-43; Mateo 8:28-34; 9: 18-26; Lucas 8:26-29, 40-46):

    Describa las vidas antes y después de los hombres / mujeres con el espíritu inmundo. ¿Qué revela esto acerca de las personas bajo dominio demoníaco y el cambio que trae la liberación? ¿Qué paralelos pueden hacerse entre sus historias de antes y después, y las historias de Jairo y la mujer con el trastorno sanguíneo?

Historias y su Audiencia

Por Iva May, 6 de octubre

Traducido por Rocío López

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Las enseñanzas de Jesús con parábolas es como arrojar un anzuelo encebado al agua para ver quién muerde. Su piscina es el mundo, y su cebo es el Evangelio. Jesús usa las parábolas del reino de los cielos para demostrar los dos grupos de personas en el grupo de la vida: los de la incredulidad y los de la fe.

Es obvio que la multitud disfruta los mensajes de Jesús sin aplicarlo a sus vidas. La parábola de la semilla y la parábola de las malas hierbas, que contienen solo dos grupos de personas, se ponen debajo de la piel de los discípulos, e inmediatamente buscan a Jesús para aclarar: “Sus discípulos se acercaron a Él diciendo: “Explícanos la parábola del cizaña del campo” (Mateo 13:36).

La lámpara, el trigo y la cizaña, y las parábolas enseñan exclusivamente el Evangelio. La parábola de la semilla ofrece tres tipos de no productores (duros, poco profundos, distraídos) y tres tipos de reproductores (reproductores de 30, 60 y 100 por ciento). La parábola de las malas hierbas muestra dos tipos de semillas: buena semilla y la falsificación plantada por el enemigo. Tanto el trigo como las malezas se reproducen. La cosecha revela el final de cada uno: las malas hierbas se cosecharán y se quemarán, mientras que el trigo se cosechará y se llevará al granero del maestro. La parábola de la red revela dos tipos de peces, el bueno y el malo, y la eventual separación de ambos. Jesús revela: “Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.” (13:50). La semilla de mostaza y las parábolas de la levadura resaltan los pequeños comienzos de la fe y su gran influencia. El tesoro escondido y las parábolas de perlas ordenan una respuesta de rendición absoluta y elogian la alegría que trae la respuesta.

Las parábolas del reino de los cielos enseñan pequeños comienzos y rendición. Aunque la semilla de mostaza es pequeña, “a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol” (13:32). La levadura hace que la masa en la que se mezcla se multiplique (13:33). La buena semilla aprovecha el suelo fértil y cultivado, madura y se reproduce. Quienes descubren tesoros en un campo venden todo lo que tienen y compran el campo (13:44). El tesoro vale todo lo que el hombre posee. Lo mismo con la perla de gran valor. Nada (incluido todo lo que tiene) excede su valor e impide que el buscador lo posea (13:45-46).

Estas parábolas separan al buscador real del casual y revelan la naturaleza del crecimiento espiritual: la proclamación precede a la fe, y toda fe comienza pequeña. Los discípulos demuestran las verdades enseñadas en las parábolas de Jesús.

La interacción de los discípulos con Cristo enseña que las circunstancias a menudo maduran la fe de aquellos que siguen a Cristo, empujándolos a producir 30, 60 y 100 veces. Jesús se duerme rápidamente en el bote después de informar a sus discípulos que deben ir al otro lado del lago. Surge una tormenta y sus discípulos entran en pánico: debe haber sido una tormenta terrible, para asustar a los discípulos, que son pescadores experimentados. Su fe disminuye a medida que aumentan los vientos. Creen sus circunstancias actuales sobre la palabra de Cristo. Jesús usa esta experiencia para madurar este suelo, sus discípulos, en el cual ha sembrado tan cuidadosamente la buena semilla.

Finalmente, Jesús usa parábolas para separar a los incrédulos de los creyentes: “Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.” (Lucas 8:10).

Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Mateo 8:22-27; 13: 10-52; Lucas 8: 9-18, 22-25; Marcos 4:21-41):

Jesús usa parábolas, no estadísticas y datos, como vehículos a través de los cuales comunicar la verdad espiritual. ¿Cómo pueden sus seguidores adoptar su método para compartir el Evangelio hoy?


¿Qué revelan las parábolas del reino sobre la obra de Dios?


Jesús inicia el viaje de los discípulos a través del Mar de Galilea con: “Pasemos al otro lado” (Marcos 4:35). Su viaje es interrumpido por una tormenta. ¿Qué les enseña esta tormenta acerca de Jesús? ¿Sobre su palabra y sobre ellos mismos?

Reproducción del Evangelio

Por Iva May, 5 de octubre

Traducido por Rocío López

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Comenzando con su primer mandato a la humanidad en la creación: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra” (Génesis 1:28), Dios reveló su interés en la reproducción. Los primeros hijos habrían nacido en un ambiente perfecto, si Adán y Eva no hubieran pecado; en cambio, los primeros hijos nacieron fuera del jardín del Edén, donde Adán tuvo que cultivar en una tierra hostil. Del mismo modo, el corazón humano a menudo se ha mostrado hostil al mensaje de redención.

Jesús usa la parábola de la semilla para enseñar a sus discípulos sobre la composición de las multitudes que han venido a escucharlo, para que no se enamoren de la multitud. Jesús divide a la multitud en cuatro grupos:

  • Aquellos con corazones endurecidos: “Y éstos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones.” (Marcos 4:15). Las semillas deben plantarse en un suelo donde haya poco tráfico (a diferencia de un camino donde los viajeros caminan). Los caminos representan la presencia de otros. Endurecido por el golpeteo de muchos pies (ideas y filosofías), el camino se vuelve resistente a la entrada de la semilla. Satanás minimiza o refuta el mensaje del evangelio, y el oyente se resiste a la implantación de la Palabra. La Palabra simplemente es robada del corazón que no entiende y se resiste a la Palabra.
  • Aquellos con corazones superficiales: “Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo; pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan.” (4:16-17). Muchos están mal preparados para la persecución que acompaña al Evangelio, y sin raíces pronto mueren. La superficialidad es un inhibidor del crecimiento; la planta muere antes de poder reproducirse.
  • Aquellos con corazones en conflicto o distraídos: “Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.” (4:18-19). La Palabra se ahoga por factores competitivos (espinas y cardos): relaciones, atención excesiva al entretenimiento, pasatiempos, consumismo, etc. Nuevamente, la planta muere antes de que pueda reproducirse.
  • Aquellos con corazones receptivos: “Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.” (4:20). Jesús deja claro que la reproducción es la métrica del éxito de una semilla sembrada.

    La parábola de la semilla demuestra claramente que el problema no radica en la semilla sino en la condición del suelo. Los corazones endurecidos prohíben la implantación. Los corazones poco profundos prohíben la madurez. El suelo fértil fácilmente produce espinas y malezas, que crecen y ahogan la vida de las plántulas jóvenes. El suelo preparado recibe la semilla y madura la plántula hasta que se reproduce. Los cuatro suelos escuchan, pero solo el suelo fértil oye y comprende.


    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Lucas 8:1-8; 19-21; Marcos 3:20-35; 4:1-20; Mt. 12:22-50; 13:1-9):

    El Evangelio de Lucas registra narraciones sobre las mujeres que fueron perdonadas por Jesús y enumera algunos de los nombres de las mujeres que siguieron a Cristo. ¿Qué revela esto sobre el punto de vista de Jesús acerca de las mujeres? ¿Cómo contrasta Su punto de vista con el de la multitud religiosa?


¿Qué revela la gente liberada de los demonios acerca de los demonios y su actividad?


¿Qué revela el uso que hace Jesús de la historia de Jonás acerca de aquellos que requieren señales para creer?


Repasa 2 Samuel 12:1-6. Las historias penetran las barreras mentales de una manera que deja a las personas vulnerables. Por lo tanto, los buenos maestros (y el mejor maestro de todos) a menudo usan historias como dispositivos de enseñanza. ¿Qué revela Jesús acerca de la semilla en su parábola de los suelos?

Sin Preocupaciones

Por Iva May, 4 de octubre

Traducido por Rocío López

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Adán y Eva fallaron al no venir al Señor; sino que vieron la fruta prohibida y se la comieron. Caín se negó a venir al Señor cuando Dios lo confrontó por su ofrenda, en lugar de arrepentirse mato a su hermano. Toda la población anterior al diluvio, excepto Noé y su familia, se negaron a venir al Señor y se ahogaron en el diluvio. Durante el vagar por el desierto, los hijos de Israel se negaron a venir al Señor y perecieron en el desierto. Los reyes y el pueblo del norte de Israel se negaron a venir al Señor y fueron llevados cautivos por los asirios. Casi cien años después, el pueblo de Judá también se negó a venir al Señor y fueron llevados cautivos a Babilonia.

Lamentablemente, a lo largo de la historia solo un remanente ha venido a Él con sus preocupaciones. La mayoría de las personas recurren a la idolatría, el alcohol, el sexo ilícito, la comida, el dinero, etc., en lugar de acudir a Cristo, lo que demuestra la declaración de Salomón: “Hay un camino que parece correcto para el hombre, pero su fin es el camino de la muerte” (Prov. 14:12).

Jesús promete descanso a los cansados y agobiados si solo vienen a Él: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” (Mt. 11:28). El Evangelio de Lucas contrasta la falta de cuidado del fariseo con la carga del cuidado de la mujer pecadora. El fariseo no siente la carga del pecado, no hay necesidad real, no hay conciencia espiritual. Él es descuidado. La mujer pecadora, sin embargo, interrumpe la comida con una impresionante muestra de amor y visión espiritual. Su carga de pecado es tomada por el portador del pecado. Sus pecados, aunque muchos, son perdonados. Ella está, por lo tanto, ¡sin preocupaciones!

La oferta de Jesús es buena para los religiosos que finalmente se cansan de sus buenas obras, para los inmorales que finalmente se dan cuenta del vacío de los vínculos sexuales, para los ricos que se dan cuenta de que la vida es más que posesiones, para los pobres que piensan que su pobreza les evitará experimentar la vida, y para los adictos cuyos escapes de la realidad solo los atrapan.

La invitación de Jesús dice hoy: “Ven a mí”, pero su voz a menudo se ahoga por voces en conflicto que prometen satisfacción: entretenimiento, comida, alcohol, relaciones (tanto saludables como no saludables), pornografía, drogas, etc. Venir a Jesús requiere la honestidad, la comprensión de que nada llena el vacío en forma de Dios, y la rendición, el arrojarse a los pies de Jesús, sin retener nada. A cambio, Jesús se ofrece a sí mismo: “Te daré descanso”.

¿Qué significa venir a Jesús?

  • Es venir a Jesús, no a una iglesia o a una experiencia religiosa cargada de emociones.
  • Es venir reconociendo el cansancio, sobre cargas demasiado pesadas para soportar o adormecerse con el abuso de sustancias.
  • Es venir en fe, creyendo en su promesa de descanso.
  • Es venir bajo el yugo, sometiéndose a su yugo ligero y dejando de lado el pesado yugo del pecado.
  • Es venir para descansar el alma en Aquel que es manso y humilde de corazón.
  • Es una postura de humildad. Las cargas pesan mucho.

    Las personas descuidadas viven descuidadamente; por lo tanto, los cuidados son un regalo para despertar la conciencia del hombre de la necesidad de Cristo.

    ¿Qué te impide venir a Jesús? Su invitación, “Ven a mí”, sigue en pie.

    Preguntas de la lectura cronológica de hoy (Mateo 8:5-13; 11:1-30; Lucas 7:1-50):

    Describa la diferencia entre el encuentro de Jesús con el centurión romano y su encuentro con la viuda. ¿Qué revela la resurrección del hijo de la viuda sobre el cuidado de Dios por las mujeres?


¿Qué revela la pregunta de Juan el Bautista a Jesús sobre las circunstancias, las expectativas y las dudas?

Dedos Pegajosos, Corazones Pegajosos

Por Iva May, 3 de octubre

Traducido por Rocío López

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Nada disipa a una multitud religiosa más rápidamente que un mensaje sobre oración o dinero. Ambos testifican de la dependencia y confianza de una persona en nuestro Padre Celestial.

La oración de ejemplo de Jesús incluye un reconocimiento de la dependencia del hombre hacia el Padre para las necesidades diarias, “Danos hoy nuestro pan de cada día” (Mt. 6:11). Es sobre la base de la dependencia del hombre en nuestro Padre Celestial que Jesús enseña las siguientes verdades sobre las inversiones y el corazón:

  • Jesús reconoce la búsqueda del hombre por tesoros: “acumulaos tesoros” (6: 19-20). Cada hombre desde la caída busca valor y mide su valor o encuentra la validación de sus posesiones. Todas las personas tienen dedos y corazones pegajosos.
  • Los ojos, el corazón y los bolsillos de los hombres son naturalmente posesivos y están unidos a la tierra. Por lo tanto, Jesús insta a sus seguidores a pensar con seriedad sobre sus posesiones terrenales. “No os hagáis tesoros en la tierra” (6:19, énfasis agregado). Todos los hombres desde la caída invierten naturalmente en lo que realmente no puede satisfacer.
  • Las posesiones tienen una vida útil corta y una fecha de vencimiento: “donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan” (6:19). Los insectos y el tiempo dañan y destruyen, mientras que nada es invulnerable o seguro para el ladrón inteligente y decidido.
  • Lo eterno, aunque invisible, es más real que lo visible y los incrédulos lo pasan por alto fácilmente. Por lo tanto, Jesús instruye a sus seguidores a invertir en lo eterno: “sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan” (6:20, énfasis agregado). En otras palabras, ¡Jesús insta a sus seguidores a enviar sus inversiones por delante!
  • El corazón del hombre no puede contener tesoros terrenales y celestiales simultáneamente: “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (6:24).
  • La preocupación es un síntoma de acumular tesoros en la tierra, de independencia e incredulidad. La solicitud, “Danos hoy nuestro pan de cada día” (6:11), mantiene el corazón y la mente en el “Quién” de la provisión en lugar del “cómo” ni en el “cuánto” de la provisión.


    Las posesiones poseen los corazones de las manos que las sostienen. La oración y la dependencia hacia el Padre son las armas que luchan contra los dedos y corazones pegajosos.

    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Mateo 6:5 – 7:29; Lucas. 6:37-49):

    ¿Cómo difieren los dos hombres en la ilustración de Jesús con respecto a la oración en su visión de la oración, Dios y de sí mismos? ¿Qué revela esto sobre la autenticidad y el mensaje del Evangelio?


Jesús usa una serie de contrastes a lo largo de sus enseñanzas. ¿Qué contrastes son evidentes en la lectura de hoy? ¿Qué revela esto acerca de la enseñanza efectiva?

Actitudes de la Raíz

Por Iva May, 2 de octubre

Traducido por Rocío López

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Jesús aborda las actitudes fundamentales que traen victoria sobre el asesinato, el adulterio y la toma de juramentos, así como la victoria durante las dificultades y la persecución.

Adoración y asesinato (Mt. 5:21-26)
 Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. (5:21).
Jesús revela que la prevención es la mejor medicina al lidiar con la ira subyacente que resulta en asesinato. La adoración es esa prevención. La adoración evita pronunciar palabras inútiles y dañinas y prepara al adorador para “Ponte de acuerdo con tu adversario pronto” en lugar de provocar agravios (5:25). Meditar en las quejas es un útero fértil para el asesinato. Adorar a Dios altera la disposición de una persona de la ira a una reconciliación.

Disciplina mental y adulterio (Mt.5:27-32)
“Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.” (5:27).
La fantasía se convierte en realidad cuando la oportunidad llama. Ron Dunn elevó la necesidad de disciplina mental cuando vinculó la fantasía con el adulterio: “Si Dios cumpliera tu fantasía, ¿eso te ayudaría u obstaculizaría espiritualmente?” Tomar pensamientos cautivos a la obediencia a Cristo evita la construcción de fortalezas mentales que conducen al adulterio. Entretener pensamientos injustos permite que la lujuria se convierta en un adulterio total. Se requiere una acción dura y disciplinada: sacarse el ojo ofensor, cortarse el brazo ofensor.
El divorcio no es una resolución aceptable para la lujuria desenfrenada. Simplemente agrava el problema y obliga al socio inocente a lidiar con algo de lo que no eran parte.

Conciencia de Dios y juramento (Mt. 5:33-37)
“Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos.” (5:33).
El cielo es el trono de Dios, la tierra es el estrado de sus pies, Jerusalén es su ciudad, y el hombre no puede cambiar el color con el que crece su cabello. Solo Dios tiene el poder, los recursos y la capacidad de cumplir lo que ha determinado. Hacer compromisos más allá de las habilidades y recursos actuales es, por lo tanto, una tontería. Ningún hombre puede tomar los recursos de Dios para sí mismo.

La toma de juramentos está directamente relacionada con la actividad del maligno: “Pero que tu ‘Sí’ sea ‘Sí’ y tu ‘No’ sea ‘No’, porque lo que sea más que esto es del maligno” (5:37). El juramento asume una posición que solo Dios puede ocupar.

Humildad y maltrato (Mt.5:38-42)
“Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra” (5:38).
El orgullo no puede soportar la injusticia, pero la humildad reconoce que, aunque se produce injusticia, es temporal en el mejor de los casos.

Oración y amor para los enemigos (Mt. 5:43-47)
“Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (5: 43-44).
La oración trata a los enemigos como si sus almas fueran más importantes que los desaires y la persecución. El Hijo amó y dio su vida por sus enemigos; Sus hijos reflejan su semejanza cuando oran por sus enemigos.

Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Mc. 3:7-19; Lc. 6:12-36; Mt. 5; 6:1-4):

Jesús primero llama a los hombres a seguirlo, luego les enseña. ¿Cómo difiere su enseñanza de la de los fariseos y saduceos? ¿Qué contrastes hace en el Sermón del Monte?

El Alto Costo de la Sanidad

Por Iva May el 01 de octubre

Traducido por Rocío López

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La curación de un hombre que ha sido cojo y dependiente de otros durante treinta y ocho años requerirá una nueva forma de vida; por lo tanto, la pregunta de Jesús al hombre cojo que yace en el estanque de Betesda, “¿Quieres ser sanado?” (Jn. 5:6), requiere una respuesta reflexiva. A primera vista, la respuesta parece obvia: “¡Por supuesto!”, Sin embargo, se debe considerar cómo la curación cambiará su vida no solo físicamente. Cambiará todo el estilo de vida del hombre:

  • Requerirá participación activa: ya no puede pasar el día con sus amigos en la piscina de Betesda.
  • Requerirá asumir la responsabilidad: ya no puede permanecer acostado todo el día y esperar que alguien le eche una mano. La pereza no puede reemplazar la cojera.
  • Requerirá mucho trabajo: se espera que trabaje por primera vez en su vida y se convierta en un contribuyente de la sociedad en lugar de un tomador de la sociedad.
  • Requerirá humildad: tendrá que comenzar desde abajo y aprender un oficio o habilidad.
  • Requerirá ajustes en la relación: la dinámica de la relación cambiará y ofrecerá nuevos desafíos. Los miembros de la familia que han “hecho por él” durante años esperarán que él haga por ellos.

En pocas palabras, la curación del cuerpo requerirá cambios en cada área de la vida de este hombre. La curación exigirá renunciar a una vieja forma de vida y adoptar una nueva forma de vida. ¡Con la curación vendrán las expectativas! Una pregunta simple, pero no es una respuesta simple.

Del mismo modo, venir a Cristo para salvación cambia por completo la vida de una persona.

Expectativas que acompañan la rendición a Cristo:

  • Integridad en el lugar de trabajo: los seguidores de Cristo que son perezosos, que llegan tarde y que se quejan difaman el nombre de Cristo. ¡Los que están en el lugar de trabajo lo notan
  • Responsabilidad en el hogar: las esposas cristianas que fastidian, que gastan en exceso y son negligentes en el cuidado personal y en el hogar, y los esposos cristianos que son egoístas, abusivos (verbal y físicamente), enojados y no involucrados, no reflejan a Cristo. ¡Los que están en la casa lo notan!
  • La moralidad en las relaciones: los seguidores de Cristo que son adictos a la pornografía, promiscuos y que cometen adulterio degradan el templo de Cristo en la tierra y lo distorsionan ante el mundo. ¡Los del mundo lo notan!


    Entonces, decir “¡Sí!” A “¿Quieres que te curen?” Exige mucho más que un cambio en el estado físico. Es una pregunta diseñada para crear contemplación, para considerar los costos involucrados. Decir “Sí” a la curación ¡lo cambia todo!

    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Jn. 5; Mc. 2:23-28; 3:1-6; Mt. 12:1-21; Lc. 6: 1-11):

    ¿Qué actitud surge entre los judíos como respuesta a la actividad de Jesús en el día de reposo y su enseñanza sobre la filiación?


¿Qué historia del Antiguo Testamento usa Jesús para apoyar su actividad sabática? ¿Qué revela la ira sobre la confrontación con la verdad?

Buscando la Fe

Por Iva May, 30 de septiembre

Traducido por Rocío López

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Donde quiera que Jesús vaya, Él busca la fe. No la encuentra donde debería abundar; en cambio, la encuentra en la gente más improbable. Y destruye la teología de la multitud religiosa en el proceso. Él encuentra fe:

En una habitación llena (Mateo 9:1-8)
Las multitudes rodean a Jesús para escucharlo y casi evitan que aquellos con fe tengan acceso a él. Las personas de fe encuentran maneras de llegar a Jesús. Los cuatro amigos del paralítico simplemente abren el techo y bajan a su amigo a los pies de Jesús. Cada relato del Evangelio sinóptico señala explícitamente la fe como el factor determinante de la curación, “Cuando Jesús vio su fe…” (Mc. 2: 5; Mt. 9: 2; Lc. 5:20). La fe penetra en una multitud de incredulidad, reciben sanación de Jesús y se aleja de la multitud perdonada, pero la multitud queda intacta.

A la orilla del lago (Mt. 9: 9-13)
Una gran multitud se reúne al lado del lago para escuchar a Jesús enseñar, y es desde la cabina de un recaudador de impuestos es que Jesús destaca y llama a un hombre para sí mismo. Levi invita a todos sus amigos, “recaudadores de impuestos y pecadores”, a reunirse con Jesús y sus discípulos. Es en este grupo “improbable” donde Jesús encuentra aceptación. Jesús no viene “a llamar a justos, sino a pecadores” (9:13).

Durante un ayuno (Mt. 9: 14-17)
Los discípulos de Juan y los fariseos están ayunando, y algunas personas cuestionan a Jesús sobre el desprecio de Él y sus discípulos por el ayuno. Jesús responde que no ha venido a rescatar lo viejo, sino a implementar lo nuevo: “Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera, el mismo remiendo nuevo tira de lo viejo, y se hace peor la rotura. Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.” (Mc. 2:21-22; Mt. 9: 16-17; Lc. 5: 36-38). Jesús viene a hacer lo que la Ley no puede hacer: proporcionar perdón y dar vida.

En los campos de maíz un sábado (Mt. 12: 1-6)
Los fariseos, que nunca recogieron espigas para comer (lo consideraban cosechar), no les importa confrontar a Jesús en el día de reposo con respecto a guardar el día de reposo. Si los fariseos estuvieran seriamente interesados en la intención del sábado, invitarían a Jesús y a sus discípulos a almorzar. Pero no, prefieren condenar en lugar de practicar la hospitalidad, en aras de parecer religiosos. Jesús usa una historia familiar de su honrado antepasado David para refutar su práctica: “Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes” (Mt. 12:7). La justicia propia de los fariseos, no la comida, es el verdadero problema.

Jesús y los que lo siguen destruyen la teología (y los techos) de los fariseos. Él no viene a reparar una religión sin fe, sino a reemplazarla con una relación consigo mismo que cualquiera puede tener al confiar en él.

Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Lc. 5:1-39; Mc. 1:40-45; 2: 1-13, 18-22; Mt. 8:1-4; 9:1-17):

Repase Levítico 13-14 y las leyes sobre lepra. ¿Qué papel desempeñó el sacerdote en la evaluación de un leproso? ¿Cómo se compara esto con la interacción de Jesús y la curación de los leprosos?

Perder al Mesías

Por Iva May, 29 de septiembre

Traducido por Rocío López

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Isaías ve el alcance del ministerio del Mesías quinientos años antes de caminar sobre la tierra y comenzar su ministerio terrenal:
“El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí,Porque me ungió Jehová;Me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos;a vendar a los a los quebrantados de corazóna publicar libertad a los cautivos,y a los presos apertura de la cárcel,a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová” (Is. 61:1-2).

Jesús lee el texto de Isaías en la sinagoga en el día de reposo en Nazaret, afirmando: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.” (Lucas 4:21). Ignorando su entusiasmo abierto, Jesús ve su incredulidad privada y señala la incredulidad de sus antepasados y la fe de una viuda sidonia y un leproso sirio. Su incredulidad oculta queda expuesta: “Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira” (Lucas 4:28).

Los que están dentro de la sinagoga no logran conectar los puntos y se pierden su venida, pero muchos fuera de la sinagoga reciben su ministerio: “y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó.” (Mateo 4:24). Jesús viene a sacudir las cosas en las sinagogas y llevar la vida a instituciones y personas espiritualmente muertas, independientemente de su raza o posición social. El Evangelio de Marcos capta la intencionalidad y la inmediatez del ministerio de Jesús:

  • Jesús no suaviza su mensaje para ganar audiencia: “Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” (Marcos 1:14-15).
  • Aunque Jesús enseña en la sinagoga, elige a sus primeros discípulos de la orilla del mar: “Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.” (Marcos 1:16-17).
  • Jesús no espera hasta que termine el servicio de la sinagoga para liberar a un hombre habitado por un espíritu maligno. “Y entraron en Capernaum; y los días de reposo, entrando en la sinagoga, enseñaba… Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces… pero Jesús lo reprendió, diciendo: “¡Cállate, y sal de él!” (Marcos 1:21, 23, 25).
  • Jesús ignora las barreras socioeconómicas, religiosas y culturales. Él interactúa con un hombre religioso un día y una mujer samaritana, un noble y la suegra enferma de un discípulo otro día, “Y la suegra de Simón estaba acostada con fiebre; y en seguida le hablaron de ella. Entonces él se acercó, y la tomó de la mano y la levantó; e inmediatamente le dejó la fiebre, y ella les servía” (Marcos 1:30-31).
  • Jesús no sigue un horario: “Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados… Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios” (Marcos 1:32, 34).
  • Jesús no está enamorado de la fama y la adulación: “Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido.” (Marcos 1:38).


    Muchos pierden a Cristo y su actividad hoy cuando esperan que Él sea y haga algo diferente a lo que fue profetizado en el Antiguo Testamento. Jesús no vino a afirmar personas morales, a apoyar la religión, a hacer ministerio social ni a hacerse un nombre. Él vino a redimir a aquellos que reconocieron sus vidas destrozadas y arruinadas. Él vino para regenerar y transformar a los pecadores. ¡Vino para glorificar a su Padre en el cielo!

    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Mc. 1:14-15, 21-39; Mt. 4:12-25; 8:14-17; Jn. 4: 46-54; Lc. 4:16-44):

    Describe la diferencia entre la recepción de Jesús dentro y fuera de la sinagoga. ¿Qué revela esto acerca de las instituciones religiosas en los días de Jesús?