La Muerte de una Nación

Por Iva May, 27 de junio

Traducido por Rocío López

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Oseas profetiza a lo largo de los reinados de los últimos siete reyes de Israel. No le falla su comisión; Él es fiel al SEÑOR hasta el final.

La profecía final de Oseas suena una urgente petición de arrepentimiento: “Vuelve, oh Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu pecado has caído. Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios. No nos librará el asirio; no montaremos en caballos, ni nunca más diremos a la obra de nuestras manos: Dioses nuestros; porque en ti el huérfano alcanzará misericordia.” (Oseas 14:1-3). En respuesta a su arrepentimiento, el SEÑOR promete sanación: «Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia» (14:4).

Israel, sin embargo, se niega a prestar atención a las advertencias de Oseas. ¡Y al cautiverio van! Israel como nación deja de existir.

Cuatro características principales definen a Israel como una nación y llevan a su desaparición:

  • La prosperidad precipita la idolatría de Israel: “conforme a la abundancia de su fruto multiplicó también los altares, conforme a la bondad de su tierra aumentaron sus ídolos.” (Oseas 10: 1). Lee Proverbios 30:7-9 para entender las tentaciones que acompañan la prosperidad y la pobreza.
  • Las demandas dividen a la comunidad: “Han hablado palabras jurando en vano al hacer pacto; por tanto, el juicio florecerá como ajenjo en los surcos del campo” (10:4).
  • La idolatría domina el paisaje de Israel: «Por las becerras de Bet-avén serán atemorizados los moradores de Samaria» (10:5).
  • La confianza en sí mismo se convierte en el alarde de Israel: «porque confiaste en tu camino y en la multitud de tus valientes. Por tanto, en tus pueblos se levantará alboroto, y todas tus fortalezas serán destruidas” (10:13-14).

Una nación que no honra al SEÑOR, rechaza a los mensajeros del SEÑOR y continúa pecando, pronto se vuelve vulnerable a las naciones más grandes. La esperanza, sin embargo, está a solo un grito de distancia. Tristemente, cuando los hombres y naciones rebeldes se niegan a reconocer al SEÑOR, Dios los entrega a sus enemigos. Aprenden la advertencia de Deuteronomio 28:47-48 “Porque no serviste a Jehová tu Dios con alegría… Servirás a tus enemigos.

Preguntas de la lectura bíblica cronológica de hoy (Oseas 9:1 – 14:9):

¿Qué analogías usa el Señor para describir sus celos hacia su pueblo Israel?

¿Qué esperanza ofrece a Israel el fin del mensaje de Oseas? ¿Qué revela esto acerca de la fidelidad del pacto de Dios?

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