Protegiendo la Comunidad

Por Iva May, 20 de febrero del 2021 Traducido por Rocío López #movimientodealfabetizaciónbiblicacbt

Los gérmenes se propagan rápidamente, especialmente en las multitudes. Para proteger a la comunidad de enfermedades contagiosas, el SEÑOR promulgó leyes para identificar y prevenir su propagación. Los sacerdotes tenían la responsabilidad de inspeccionar y distinguir entre lo que era contagioso y lo que no lo era. El no diagnosticar correctamente la enfermedad de un individuo pondría en peligro a toda la congregación.

Catorce días de cuarentena pueden parecer eternos para aquellos que están bajo observación, pero ese período de espera aseguraría que una llaga no fuera un peligro para los demás. Los hombres son naturalmente egoístas, y sin responsabilidad y aislamiento, aquellos con llagas abiertas causarán daño a la comunidad. Los derechos individuales debían ser sacrificados en el altar de la seguridad pública y comunitaria.

También se promulgaron leyes para garantizar que aquellos que habían sido sanados pudieran regresar a la vida comunitaria. Luego de ser examinados por el sacerdote, debían traerle “dos avecillas vivas, limpias, y madera de cedro, grana e hisopo” (Lev. 14:4). Matarían solo un pájaro, rociarían su sangre sobre la persona curada, y luego liberarían al pájaro vivo. Después de eso, la persona se lavaría bien, se rasuraría todo el cabello, se cambiaría de ropa y regresaría al campamento, pero debía permanecer fuera de su tienda de campaña durante siete días. En el séptimo día se afeitaba todo el cabello, se lavaba la ropa y el cuerpo y “quedaba limpio” (14:9). Luego se presentaría ante el Señor junto con dos corderos, un poco de harina y aceite para expiación, a menos que fuera pobre; entonces la ofrenda se reduciría.

Ser recién afeitado, lavado y vestido identificaría al hombre como un hombre curado y, por lo tanto, sería bienvenido de nuevo en la comunidad.

Leer las muchas leyes en Levítico puede parecer trivial para la mente moderna, pero las leyes revelan el cuidado íntimo de Dios por el bienestar personal y comunitario del hombre.

Preguntas de la lectura de hoy (Levítico 12:1 – 14:32):

¿Cómo revelan las leyes de purificación del parto el cuidado de Dios por las mujeres?

¿Qué revelan las leyes con respecto a la ropa contaminada acerca de la vida en el desierto y el cuidado de Dios?

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