Transformación requerida y entregada

Por Iva May

La Biblia Cronológica de One Year®, RVR1960 (Tyndale, 2013), 31 de octubre

Nadie, excepto aquellos que han nacido del Espíritu y que han recibido vida eterna, pueden conocer a Dios, “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” (Juan 17: 3) ¡Que exclusivo!

El hombre no regenerado no tiene nada en común, no tiene conexión, y ciertamente no tiene comunicación con Dios. Para el hombre no regenerado, Dios es incognoscible (aunque algunos creen erróneamente que el conocimiento de Dios es igual a conocer a Dios). Algo dentro del hombre debe corresponder a algo en Dios para que ocurra una relación. El hombre debe ser transformado, recibir la vida eterna, para poder relacionarse con la Vida Eterna. Cristo ha provisto la manera.

Dios es Vida Eterna. El hombre está muerto en delitos y pecados, eternamente condenado, sin esperanza, y ciertamente sin ninguna habilidad para interactuar con la Vida Eterna. Cristo vino a morir como sustituto del pecado por el hombre y resucitó, no solo para cambiar el destino eterno del hombre, sino para alterar la disposición pecaminosa del hombre, darle vida eterna, para que pueda conocer al Eterno ahora.

La oración de Jesús revela no solo la disposición alterada de aquellos que creen en Él, sino también su estado alterado: “porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo… No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.” (17:14, 16). Su oración también revela su vulnerabilidad: “guárdalos del mal” (17:15) y su protección: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (17:17).

Esa verdad, que los creyentes están espiritualmente vivos para Dios, los obliga a vivir juntos en unidad con otros creyentes en el mundo como sus embajadores, “para que el mundo crea que tú me enviaste” (17:21). La vida eterna lo hace posible. Además, esa verdad separa a los creyentes de los del mundo: “Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.” (17: 25-26).

La oración de Jesús ofrece las siguientes verdades sobre el don de la vida eterna y su poder transformador:

–    La vida eterna es un regalo de Dios para todos los que reciben a Jesús por fe.
–    La vida eterna comienza en el momento en que la persona la recibe; todas las relaciones se transforman al recibir esta vida.
–    La vida eterna, nacer de Dios, significa un nuevo origen, una nueva vida ahora, así como un nuevo destino.
–    La vida eterna establece una nueva familia, otros creyentes, con quienes ahora nos relacionamos amorosamente.
–    La vida eterna nos hace capaces de conocer a Dios, elegir contra uno mismo y amar a los demás.
–    La vida eterna nos hace hijos de Dios nuestro Padre y coherederos con Jesús el Rey.

Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Juan 15: 18-17: 26):

    ¿Qué enseña Jesús sobre cómo serán tratados los creyentes por el mundo? ¿Sobre el ministerio del Espíritu Santo?


    ¿Qué revela la oración de Jesús por sus discípulos acerca de su lealtad a él?


    El Padre ama a cada creyente con el mismo amor que ama al Hijo, “para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos Juan 17:26). ¿Cuál es la base de ese amor? ¿Cómo la experiencia de ese amor transforma a las personas?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: