Un rey orgulloso y un día de desmotivación

Por Iva May

La Biblia Cronológica One Year®, RVR1960  (Tyndale, 2013), 03 de septiembre

El ego del rey Nabucodonosor es más grande que el de Steve Jobs (Apple), su fama mundial es mayor que la de cualquier presidente o líder mundial de los Estados Unidos, y su confianza es más visible que la de Mohammad Ali. Se vuelve tan engrandecido por sus hazañas que las puertas de la residencia real deben ampliarse para acomodar su cabezota: “habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?” (Dan. 4:30).

Los hombres orgullosos no son un desafío particular para el Señor soberano. Una noche, a pesar que él sea un gran hombre, Nabucodonosor tiene un sueño que lo perturba. El sueño de Nabucodonosor catapulta a Daniel a la luz pública. Solo Daniel puede interpretar su sueño, pero la interpretación no es agradable: “Que te echarán de entre los hombres, y con las bestias del campo será tu morada, y con hierba del campo te apacentarán como a los bueyes, y con el rocío del cielo serás bañado; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que conozcas que el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres, y que lo da a quien él quiere” (4:25). El orgullo de Nabucodonosor lo llevará a un viaje salvaje, a una jungla mental, donde permanecerá durante siete años.

Un año después de su sueño, mientras camina sobre el techo de su palacio real y admira su reino, una voz le habla desde el cielo: “siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere.” (4:32). Inmediatamente, las capacidades mentales de Nabucodonosor colapsan, y él es “echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes” (4:33).

Al término de siete años, la cordura de Nabucodonosor vuelve. Humillado, él “bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades.” (4: 34b). Se somete a la soberanía de Dios y exclama: “Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?” (4:35).

Esta escena ofrece una serie de verdades sobre las personas orgullosas y Dios:

    1. Dios tiene acceso incluso a personas que normalmente son inaccesibles debido a su posición importante y poderosa. ¡Ningún hombre está tan aislado por el poder que Dios no pueda humillarlo!
    2. Dios interrumpe a las personas importantes con problemas demasiado grandes  que no puedan resolver por ellos mismos,  para humillarlos.
    3. Dios coloca a las personas influyentes en las alas de las personas poderosas para representarlo y los eleva en el momento justo.

Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (1 Crón. 8: 29-40; Dan. 4; Ez. 40: 1-37):

    La gente de Canaán sirvió a los baales. ¿Qué revelan los nombres de los descendientes de Saúl sobre sus descendientes?


    Nabucodonosor fue uno de los hombres más poderosos del mundo. ¿Qué revela su sueño sobre Dios y los hombres poderosos?


    ¿Qué revela la elevación de Daniel a una posición de influencia sobre Dios y la forma en que a menudo trabaja?

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