Rebelión, idolatría y juicio neutral de género


Por Iva May 

La Biblia Cronológica de One Year®, RVR1960 (Tyndale, 2013), 29 de agosto

Tanto los hombres como las mujeres de Judá se rebelan completamente contra Dios, “Entonces todos los que sabían que sus mujeres habían ofrecido incienso a dioses ajenos” (Jer. 44:15). Presentaron un frente unificado en su rebelión: “todas las mujeres que estaban allí, una gran multitud, y todas las personas que habitaban en la tierra de Egipto, en Patros, respondieron a Jeremías, diciendo: “La palabra que nos has hablado en nombre de Jehová, ¡no la oiremos de ti!” (44:16).

Jeremías hace un punto para incluir a las mujeres en su mordaz reprimenda de Judá y su descarada idolatría: “Y dijo Jeremías a todo el pueblo, y a todas las mujeres: Oíd palabra de Jehová. . . . Así ha hablado Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: Vosotros y vuestras mujeres…” (44: 24-25). Están unificados en su rebelión: “sino que ciertamente pondremos por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer incienso a la reina del cielo, derramándole libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros príncipes, en las ciudades de Judá y en las plazas de Jerusalén” (44:17).

Además, la gente de Judá afirma que adorar a los ídolos ha mejorado sus vidas, mientras que adorar a Dios ha disminuido sus vidas, que los ídolos han sido los creadores de la vida y la salud, en lugar de Dios: “…tuvimos abundancia de pan, y estuvimos alegres, y no vimos mal alguno. Mas desde que dejamos de ofrecer incienso a la reina del cielo y de derramarle libaciones, nos falta todo, y a espada y de hambre somos consumidos.” (44: 17-18). Las personas malvadas culpan a Dios por su miseria y atribuyen su éxito a lo que han hecho sus manos, mientras que las personas piadosas buscan a Dios en su prosperidad y miseria; reconocen que todo lo que tienen viene por gracia.

Varias verdades emergen sobre hombres y mujeres de esta historia:

    – Dios responsabiliza a los hombres por contener el mal en sus hogares, pero juzga a los hombres y a las mujeres por su rebelión. 


    – Es más fácil unificar a las personas en rebelión que unificar a las personas en obediencia.


    – Las personas insubordinadas se vuelven beligerantes cuando se enfrentan por su pecado. Aunque la confrontación parece instigar más rebelión, la confrontación no debe evitarse.


    – Poca esperanza existe para un pueblo cuando un género no influye en el otro para la piedad.

Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Jer. 42:1 – 44:30; Ez. 33: 21-33):

    Describa el estado espiritual de aquellos que permanecen en Jerusalén. ¿Cómo responden a la respuesta de oración de Jeremías en su nombre con respecto a permanecer en Judá? ¿Qué había fallado el remanente en aprender acerca de Dios?

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