El rescate de Dios de la ambición egoísta

Por Iva May

La Biblia Cronológica de One Year®, RVR1960 (Tyndale, 2013), 05 de agosto

Palabra que habló el profeta Jeremías a Baruc hijo de Nerías, cuando escribía en el libro estas palabras de boca de Jeremías, en el año cuarto de Joacim hijo de Josías rey de Judá, diciendo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel a ti, oh Baruc: Tú dijiste: ¡Ay de mí ahora! porque ha añadido Jehová tristeza a mi dolor; fatigado estoy de gemir, y no he hallado descanso. Así le dirás: Ha dicho Jehová: He aquí que yo destruyo a los que edifiqué, y arranco a los que planté, y a toda esta tierra.” (Jer. 45: 1-4).

Dios le había dado a Jeremías una orden de escribir sus profecías en un rollo; Baruc en realidad sirvió como el escriba que los escribió. Entonces el SEÑOR envió a Baruc para leerlos al pueblo de Judá. Cuando la palabra de estas profecías llegó al rey Joacim, el cortó el rollo de la Palabra de Dios con un cuchillo y lo arrojó al fuego (Jer. 36:23). Luego envió a buscar a Jeremías y a Baruc, pero fueron ocultados por funcionarios amigos.

Baruc ha sido la amanuense de Jeremías (el nombre propio del secretario del escribano) durante muchos años; quizás comenzó el ministerio bajo el reinado del piadoso Josías, cuando los profetas eran respetados. Sin embargo, los tiempos han cambiado, y ahora Baruc se encuentra a sí mismo, un hombre educado y bien educado, como un marginado perseguido, sirviente de un profeta impopular, que se esconde y teme por su vida.

Jeremías registra su queja y su ambición secreta (45: 3). Baruc se ha dado cuenta de que podría ser mucho más; con su educación, podría estar al servicio del rey (su hermano Seraías se identifica como el intendente del rey en 51:59). Se lamenta de su humilde estado, su sufrimiento y su inquietud actual. Dios responde a su dolor exponiendo su ambición oculta por una posición de estatus y paz (“grandes cosas”). Dios también revela su plan futuro para Judá: destrucción, lo que implica que aquellos que actualmente ocupan puestos de prominencia ganados por la ambición carnal sufrirán más tarde (como lo hacen, siendo asesinados por Nabucodonosor). Dios le promete a Baruc, sin embargo, que será entregado y que su vida se le dará como premio (45: 5).

Esta historia nos enseña las siguientes verdades:

    – Nuestras ambiciones secretas y nuestras frustraciones presentes no están ocultas a Dios.
    – Nuestra situación actual (inquietud, suspiros, frustración) puede muy bien ser un regalo de Dios, para evitar que actuemos por ambición egoísta.
    – Nuestro servicio a Dios en dificultad, oscuridad, o incluso rechazo aparente, trae alabanza de Él en el presente y promesa de recompensa y bendición futuras.

Preguntas de la lectura bíblica cronológica de hoy (Jer. 25: 15-38; 36; 45; 46):


    ¿Qué analogía usa el Señor para describir su juicio contra los pastores que desvían a Israel?
    

¿Qué revela la escena en Jeremías 36 sobre aquellos que desean responder al SEÑOR pero sirven bajo reyes malvados?

    En lugar de humillarse ante Dios, el rey Joacim busca protegerse a sí mismo de los babilonios haciendo una alianza con Egipto. ¿Cómo responde Dios a la insensatez de Joacim? ¿Qué revela esto acerca de Dios?

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