Ídolos en la tierra, Dios en el cielo

Por Iva May el

La Biblia Cronológica de One Year®, RVR1960 (Tyndale, 2013), 11 de julio

Los ídolos son hechos a mano, mientras que el hombre es hecho por Dios.

Dios no puede ser visto a simple vista, aunque metafóricamente tiene una boca que habla, oídos que oyen, manos que se estiran y pies que descansan sobre el taburete de la tierra. Él no está atado por el tiempo y las limitaciones. Los ídolos, sin embargo, están hechos por manos humanas. El salmista describe los ídolos hechos por manos humanas y adorados por el corazón humano:

“Los ídolos de ellos son plata y oro,
Obra de manos de hombres.

Tienen boca, mas no hablan;
Tienen ojos, mas no ven;

Orejas tienen, mas no oyen;
Tienen narices, mas no huelen;

Manos tienen, mas no palpan;
Tienen pies, mas no andan;
No hablan con su garganta.” 

(Salmo 115: 4-7).

Desde el comienzo de la narrativa bíblica, Dios es relacional. Él le habla a Adán y lo instruye en el jardín. Él ve a Adán y a Eva escondidos. Él los escucha excusar su desobediencia cuando los confronta. Él promete la redención de Adán. Él mata a un animal para cubrir la desnudez de la pareja. Él camina con Enoc, luego lo traslada al cielo. Él ve que la maldad del hombre es grande y le habla a Noé acerca de sus planes. Él huele el aroma del sacrificio de Noé y se aplaca su ira. Él les habla a Abraham, Isaac, Jacob y José. El Dios de Israel es relacional.

Los que viven fuera de la presencia de Dios crean un dios o dioses que se asemejan a sí mismos, “Semejantes a ellos son los que los hacen, y cualquiera que confía en ellos” (115: 8). Imágenes con una boca que no puede hablar; ojos que no pueden ver; oídos que no pueden oír; narices que no pueden oler; manos que no pueden sentir; Y pies que no pueden caminar. Imágenes que representan su propia realidad espiritual: ciegos, sordos, mudos e impotentes. En lugar de volverse hacia el verdadero Dios que ellos pueden conocer, crean ídolos mudos, un reflejo de su propia incapacidad de comunicarse con el Dios Altísimo.

Por lo tanto, el salmista exhorta a Israel a confiar en el Señor (115: 9, 11). Debido a que Él es el Hacedor del cielo y de la tierra, ayudará a su pueblo, los protegerá (115: 10, 11). Un ídolo formado de arcilla o madera no puede ayudar o proteger al hombre. El hombre necesita a Dios.

El Dios de la Biblia es incomprensible; ningún ser humano podría hacerle justicia a Él, y ningún ídolo podría capturar su majestuosidad, sabiduría y gracia. Solo cuando Él se revela a sí mismo a través de Su Palabra y Su Hijo podemos conocer al Dios vivo.

Preguntas de la lectura bíblica cronológica de hoy (Sal. 115-118):

¿Cuáles contrastes hace el salmista en el Salmo 115 entre Dios y los ídolos?

¿Qué actitud del hombre precipita la graciosa respuesta del SEÑOR en el Salmo 116?

El Salmo 118 comienza proclamando la bondad y la misericordia de Dios. ¿De qué manera el Señor revela ambos?

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