Hambre de amor

La Biblia Cronológica de One Year®, RVR1960 (Tyndale, 2013), 4 de junio

Las personas tienen hambre: física, emocional, relacional y espiritualmente. El estar rotos los obliga a expresar esta hambre buscando satisfacción temporal en todos los ámbitos de su existencia. Alguien dijo hace mucho tiempo que la humanidad está maldita por la enfermedad de María Antonieta: “Nada tiene sabor”. Físicamente, este mundo corre hacia la realización sexual de todo tipo, excepto el amor que Dios diseñó, entre un hombre y una mujer de por vida. Emocionalmente, la humanidad busca llenar el vacío con los romances indirectos de las novelas, la televisión y las redes sociales. Las relaciones abundan, pero apenas rayan la superficie de la vida.

Salomón registra una historia diferente: la historia de alguien que descubre el verdadero valor, la verdadera satisfacción, las verdaderas relaciones y la verdadera libertad espiritual. Esta joven, la Sulamita, experimenta un profundo amor que la cambia de adentro hacia afuera.

La Sulamita anhela ser amada por el rey: “!Oh, si él me besara con besos de su boca!
Porque mejores son tus amores que el vino.” (Canción de Salomón 1: 2). La Canción de Salomón narra el anhelo de la mujer Sulamita por el amor del rey y el cumplimiento que experimenta cuando él le devuelve su amor: “Mi amado es mío y yo suya” (2: 16a). Se presta gran atención a la descripción del rey de la Sulamita que comienza con: “He aquí que tú eres hermoso, amado mío y dulce” (1: 16).

Así como la Sulamita anhela el amor del Rey Salomón, un dolor similar reside en el corazón de cada persona: ser amado por un Rey. Cada persona tiene un vacío de amor que ninguna otra persona puede llenar. Jesús se refiere a sí mismo como “más grande que Salomón” (Lucas 11:31). Es la pieza faltante del corazón dolorido. Él es el rey que satisface el hambre de amor del hombre.

El ladrón del amor

La canción comienza con la búsqueda de amor de una joven y rastrea su viaje hacia la intimidad con el rey. Se producen dos actos de distancia, malentendidos y separación: uno breve (3: 1-4) y el otro prolongado (5: 1-7).

El segundo acto comienza con la petición del rey: “Abreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, perfecta mía, porque mi cabeza está llena de rocío, mis cabellos de las gotas de la noche.” (5: 2). En lugar de abrir la puerta, ella rechaza su obertura con una excusa endeble: “Me he desnudado de mi ropa; ¿cómo me he de vestir? He lavado mis pies; ¿cómo los he de ensuciar?” (5: 3). Pasan los momentos y la Sulamita cambia de opinión y abre la puerta, solo para descubrir que el rey ha desaparecido. Ella abandona la seguridad de su tocador y sale a la calle a buscarlo. Los vigilantes la encuentran, la golpean y le roban la capa.

La Sulamita localiza a sus amigas, las hijas de Jerusalén, y les suplica que la ayuden a encontrarlo. Cuestionan su amor por la persona que le permite latir, “¿Qué es tú amado más que otro amado?” (5: 9). Ella responde a su pregunta resumiendo a su amado: “Mi amado es blanco y rubio, señalado entre diez mil” (5:10). Ella continúa con una descripción detallada de su cabello, ojos, mejillas, labios, brazos, cuerpo, piernas y boca. Finalmente, ella concluye su evaluación: “Su paladar, dulcísimo, y todo él codiciable. Tal es mi amado, tal es mi amigo, Oh doncellas de Jerusalén.” (5:16).

La Sulamita se había acostumbrado tanto a la vida de palacio y los dones de la amada que ella misma había descartado el amor del amado. Lamentablemente, le ha llevado su búsqueda y el abuso posterior para despertarla de su estupor narcisista y materialista.

La intimidad se restaura, y la Sulamita aprende una dura lección. Ella había sustituido las cosas de su amado por el amor del amado. Estaba tan enamorada de la vida de palacio que había abandonado la intimidad del rey que la había llevado a su palacio.

Si la Sulamita, que vivía en el palacio, podría sucumbir ante “las zorras pequeñas” (2:15) de la comodidad y la intimidad, ¿cuánto más necesitan los creyentes de hoy escuchar y prestar atención a esta advertencia?

Preguntas de la lectura bíblica cronológica de hoy (Cantares 1:1 – 8:14):

¿Qué papel juega el “amado” en la historia de la Sulamita? ¿Cómo es él como el Señor Jesucristo en su relación con aquellos que se relacionan con Él?

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