Evaluando a los malvados y su riqueza

La Biblia Cronológica de One Year®, RVR1960 (Tyndale, 2013), 17 de mayo

La prosperidad, las posesiones y la posición a menudo “acolchonan los nidos” de los ricos y les impiden experimentar las luchas que enfrentan aquellos sin tales ventajas. El escritor del Salmo 73 se encuentra luchando con la envidia al comparar sus circunstancias con las de los malvados que prosperan: “En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos. Porque no tienen congojas por su muerte” (Sal. 73: 2-4a).

La riqueza de los malvados parece asegurar una vida mejor que aquellos que son justos sin una riqueza similar. La riqueza de los impíos:

  • Les permite comer mejor que otros; por lo tanto, su “fuerza es firme” (73: 4).
  • Les permite liberarse de la preocupación diaria de la simple supervivencia: “No pasan trabajos como los otros mortales, ni son azotados como los demás hombres” (73: 5).
  • Sanciona que se aprovechen de otros sin sufrir las consecuencias, “Por tanto, la soberbia los corona; se cubren de vestido de violencia” (73: 6).
  • Otorga los recursos para cumplir sus fantasías malvadas: “Los ojos se les saltan de gordura; logran con creces los antojos del corazón” (73: 7).
  • Los coloca sobre los demás y autoriza su abuso de los demás: “Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia; hablan con altanería” (73: 8).
  • Les permite sentirse poderosos y asumir el poder sobre los demás, “ponen su boca contra el cielo y su lengua pasea la tierra” (73: 9).
  • Los insensibiliza a Dios, “Y dicen: ¿Cómo sabe Dios?” (73:11).

Después de evaluar a los malvados y su riqueza, el salmista casi se da por vencido en su propia búsqueda de perseguir la pureza: “Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón,
Y lavado mis manos en inocencia” (73:13). Solo después de entrar en el santuario de Dios, él recupera la perspectiva: “Hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos” (73:17). Él ve la “pendiente resbaladiza” de los impíos ricos y la ruina de una vida vivida fuera de la presencia de Dios.

La lucha del salmista por vivir con rectitud en un mundo donde las vidas de los ricos y poderosos parecen libres de problemas revela dos lecciones de vida:

  • Siempre es demasiado pronto para evaluar a una persona y envidiar su riqueza y posición: “Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta” (73:27).
  • La presencia de Dios recompensa a aquellos que viven rectos en un mundo en crisis: “Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas tus obras” (73:28).

Preguntas de la lectura bíblica cronológica de hoy (Salmos 50, 73, 74):

¿Qué enseña el Salmo 50 acerca de Dios y su relación con su pueblo?

El Salmo 74 puede haber sido escrito después de la muerte de Salomón y la división de Israel en dos naciones. Si es así, ¿qué revela este salmo sobre el quebrantamiento del pueblo de Dios y la oración del escritor por ellos?

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