Consejo sabio para los hijos

La Biblia Cronológica de One Year®, RVR1960 (Tyndale, 2013), 4 de mayo

El enfoque de la muerte tiene una forma de incitar a los hombres a reflexionar sobre sus legados. David cumple su legado dando sacrificios a la casa del SEÑOR, preparando a los levitas para su futuro y dando sabios consejos a su hijo. Él da su riqueza “por cuanto tengo mi afecto en la casa de mi Dios” (1 Cr. 29: 3), un regalo que motiva a los líderes de Israel también a dar con alegría y sacrificio al Señor. Su mayor don, sin embargo, es el sabio consejo del Espíritu para el reinado de su hijo. El doble consejo de David a su hijo Salomón revela verdades claves que los padres deben entender por sí mismos y transmitir a sus hijos:

  1. Se te hizo para conocer a Dios: “Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre” (28: 9). Conocer a Dios implica responsabilidad, comprender que nada está oculto de Dios, y el hambre espiritual, porque Dios no se entrega al buscador casual, sino a quien lo busca por encima de todo.
  2. Se te creó para cumplir el propósito de Dios para tu vida: “Dijo además David a Salomón su hijo: Anímate y esfuérzate, y manos a la obra; no temas, ni desmayes, porque Jehová Dios, mi Dios, estará contigo; él no te dejará ni te desamparará, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la casa de Jehová” (28:20). Los años más felices de Salomón son aquellos durante los cuales honra a Dios construyendo el templo y escribiendo los Proverbios. Mientras busca al Señor, prospera en su vida personal y en su reino. Él cumple los propósitos para los cuales ha sido levantado por Dios. Cuando se desvía de estos propósitos y deja que su corazón se aleje, su vida refleja la vanidad que describe en el libro de Eclesiastés. Al final de su vida,  Salomón contempla sus obras y confiesa la vanidad de aquellos proyectos a los que ha dedicado la mayor parte de su atención.

Lo que David ordenó a Salomón es válido para todas las personas de hoy. La gran búsqueda de esta vida es conocer a Dios y cumplir sus propósitos. Todo lo demás es vanidad y perseguir el viento.

Preguntas de la lectura bíblica cronológica de hoy (1 Crónicas 26:1 – 28:21):

¿Cómo ha preparado el Señor a David de manera única para planificar el edificio del templo? 

¿Cómo facilitarán los planes de David la construcción del templo de Salomón?

¿Qué requerirá de Salomón de él para la construcción del templo?

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