No es un amuleto

La Biblia Cronológica de One Year®, RVR1960 (Tyndale, 2013), 10 de abril

Durante la transición entre la Era de los Jueces y la Era del Reino, el arca del pacto pierde su significado y propósito original. Ya no simboliza el lugar sagrado de reunión entre el Dios santo y los pecadores, sino que se ha convertido en un amuleto de la suerte. Aunque Israel y su sacerdocio viven pecaminosamente ante el Señor, piensan que tener el arca del pacto entre ellos es tener la bendición de la protección de Dios. Al igual que los que usan cruces alrededor de su cuello hoy, que creen que usar la cruz es tener la bendición de Dios sin importar cómo vivan.

Cuando Israel se encuentra con los filisteos en la batalla y pierde la primera escaramuza, piensan que llevar el arca a la batalla les dará poder: “Traigamos a nosotros de Silo el arca del pacto de Jehová, para que viniendo entre nosotros nos salve de la mano de nuestros enemigos.” (1 Samuel 4: 3). Al principio, los filisteos se asustan. Ellos también piensan que el arca del pacto es el amuleto de la buena suerte de Israel. Dios, sin embargo, permite que el arca sea tomada por los filisteos como una reprimenda a Israel.

Los filisteos toman el arca y la colocan en el templo de su dios Dagón. Pronto descubren que la posesión del arca de Israel no es “tan afortunada”, “Y se agravó la mano de Jehová sobre los de Asdod, y los destruyó y los hirió con tumores en Asdod y en todo su territorio” (5: 6). El arca se convierte en un objeto de terror entre los filisteos. No encontrando lugar de descanso entre ellos, después de siete meses, devuelven el arca a Israel.

Veinte años después, toda la casa de Israel comienza a buscar al Señor bajo el liderazgo de Samuel. Samuel guía a Israel con gran arrepentimiento mientras se preparan para enfrentar al ejército filisteo: “Habló Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad los dioses ajenos y a Astarot de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Jehová, y sólo a él servid, y os librará de la mano de los filisteos.”(7: 3). Samuel conmemora la victoria de Israel al colocar una piedra entre Mizpa y Sen y nombrarla Ebenezer, que significa “El Señor nos ha ayudado”. Samuel le enseña a Israel que es más importante tener la presencia de Dios que tener un símbolo de la presencia de Dios.

Esta historia revela una serie de verdades sobre el hombre y los objetos religiosos:

  • No hay sustitutos aceptables para la presencia de Dios.
  • El poder no acompaña el uso de objetos o el ponerse objetos religiosos.
  • Una relación con Dios requiere humildad y arrepentimiento. Dios y su poder están presentes con este tipo de personas.

Preguntas de la lectura de hoy (1 Samuel 4:12 – 8:22):

¿Qué revela la muerte de Elí y sus hijos y la petición popular de Samuel sobre el fracaso del sacerdocio en el cierre de la era de los Jueces?

¿Cómo describe el Señor la vida bajo el reino de un rey terrenal?

¿Por qué permite el SEÑOR a Israel su pedido de un rey?

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