Las personas y la política

La Biblia Cronológica de One Year®, RVR1960 (Tyndale, 2013), 2 de abril

Una persona obstinada, dos líderes y dos resultados diferentes: una receta para el desastre.

Israel comienza a pedir un rey como los pueblos que los rodean, tal como Moisés les dijo que sucedería en Deuteronomio 17. Ellos le preguntan a Gedeón: “Sé nuestro señor, tú, y tu hijo, y tu nieto; pues que nos has librado de mano de Madián“ (Jueces 8:22). Gedeón se demuestra como el político más inteligente de todos los tiempos y  declina: “Jehová señoreará sobre vosotros” (8:23).

Gedeón dirige a su pequeño ejército para derrotar a los madianitas porque se somete a la autoridad de Dios. La gente de Sucot y Penuel, sin embargo, se niegan a alimentar a su ejército agotado. Luego le piden a Gedeón que los gobierne. ¿Quién querría gobernar a un pueblo que desprecia la fe audaz y la autoridad de Dios? ¡Gedeón NO!

Después de la muerte de Gedeón, su hijo Abimelec se postula para el cargo. La plataforma política de Abimelec suena bien: “¿Qué os parece mejor, que os gobiernen setenta hombres, todos los hijos de Jerobaal, o que os gobierne un solo hombre? Acordaos que yo soy hueso vuestro, y carne vuestra.” (9: 2). Abimelec gana el apoyo de sus hermanos y utiliza su respaldo para establecer su gobierno. Gasta los fondos de su campaña para contratar “hombres sin principios y temerarios”, y mata a todos sus hermanos, excepto a Jotam, el más joven, que escapa. Nada de esto molesta a los ciudadanos de Siquem y Bet Milo, quienes se reúnen para coronar a Abimelec como su rey. La gente elige un líder como ellos. Un hombre de acción hábil. Un hombre sin escrúpulos, que no confía ni teme a Dios.

¿Qué revelan Gedeón, Abimelec e Israel sobre las personas y la política?

  • Las personas son fácilmente engañadas por los que hablan bien.
  • No se puede confiar en los líderes que sacrifican a otros para avanzar ellos mismos.
  • Los verdaderos líderes construyen otros, mientras que los líderes malos los derriban.
  • Los verdaderos líderes temen el poder, mientras que los líderes malos lo anhelan.
  • El líder valiente a menudo parece pequeño, mientras que el líder cobarde y egoísta parece grande.
  • Los hombres necesitan ser gobernados; y se conforman con un liderazgo pobre en lugar de someterse al gobierno de Dios.

Preguntas de la lectura de hoy (Jueces 7:1 – 9:21):

¿Qué le enseña Dios a Gedeón e Israel acerca de sí mismo cuando recorta su ya lamentable ejército a trescientos hombres?

Describe la interacción de las doce tribus de Israel. ¿Qué revela esto acerca de las personas que viven en desobediencia a Dios?

¿Qué revela la familia de Gedeón sobre las familias durante la época de los Jueces?

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