Se inventó evidencia y verdad

Los hermanos de José le presentan a Jacob pruebas falsas de la muerte de José: su abrigo destrozado, su sangre seca y sus caras desconcertadas. Jacob ve  las tres evidencias y concluye que José está muerto. Jacob cree una mentira basada en pruebas falsas, y algo dentro de él muere.

Veintidós años más tarde, sus hijos regresan de su segundo viaje a Egipto con la buena noticia de que José está vivo. Al principio, Jacob se niega a creer la verdad (por la evidencia falsa que antes había sido tan convincente) hasta que ve los carros que José ha enviado para llevarlo a Egipto. Su espíritu revive. Jacob tiene un brillo en sus ojos, un salto en sus pasos, y esperanza en su corazón mientras levanta a su familia y se dirige a Egipto.

En el camino, Jacob se detiene en Beerseba y ofrece sacrificios al Dios de su padre Isaac, por primera vez en veintidós años. Dios también le habla por primera vez en veintidós años: “Y dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación. Yo descenderé contigo a Egipto, y yo también te haré volver; y la mano de José cerrará tus ojos” (Gn 46: 3-4)

Varias verdades emergen de esta historia:

  • Así como los hijos de Jacob usan pruebas falsas para engañar a su padre, así el padre de las mentiras usa pruebas falsas para engañar a las personas. Los abrigos rotos de las circunstancias,  las relaciones rotas y la sangre seca de los sueños, las esperanzas y los planes convencen a muchos de que Dios ha terminado con ellos.
  • Algo muere dentro de quien cree la evidencia falsificada. La desesperanza, la desesperación, la depresión y la amargura se asientan durante años. Sólo la verdad los libera.
  • Jacob oye a Dios hablarle una vez que la mentira es revelada por la luz de la verdad. El creer evidencias falsas sobre Dios, sobre sí mismo, su familia y sus circunstancias cierra el corazón de Jacob hacia Dios. Una vez que se abre la verdad, nuevamente ofrece sacrificios al Señor, y Dios le habla.
  • Las cosas nunca son como aparecen. La esperanza, por lo tanto, no puede basarse en las circunstancias ni en las personas, sino en el Dios vivo. El salmista capta esto cuando dice: “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová.  (Salmo 27: 13-14).

Preguntas de la lectura de hoy (Génesis 45: 16-47: 27):

¿Qué le revela Dios a Jacob con respecto al viaje a Egipto, la tierra de Canaán y su presencia?

¿Qué ha aprendido Jacob sobre Dios a lo largo de su vida?

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