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El Buen Pastor

Por Iva May, 18 de octubre

Traducido por Rocío López

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Cuando el Señor le dice a Moisés que es hora de que suba al monte Abarim y muera a causa de su pecado, Moisés le suplica a Dios, pero no por sí mismo. Él le pide al Señor que levante un líder para Israel, para que “para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor.” (Núm. 27:17). Cuando Jesús evalúa a Israel durante su ministerio, ve el daño que tanto la religión como la falta de religión han hecho al pueblo de Dios; de hecho son “dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mateo 9:36). Sin embargo, él ha venido para remediar esta situación: “Yo soy el buen pastor” (Juan 10:11).

Jesús ha venido como el Buen Pastor para Israel. Él explica los roles del Pastor y de las ovejas del rebaño de Dios:

Su papel como pastor es ser la puerta que conduce las ovejas al buen pasto de Dios. Conduce a las ovejas dentro y fuera, dándoles descanso. Les da vida en abundancia, protegiéndolos del ladrón que viene “a robar, a matar y a destruir” (10:10). Él demuestra su amor por las ovejas al dar su vida por ellas y retomarla. Él da a sus ovejas vida eterna, y las mantiene unidas con su Padre para que “nunca perezcan” (10:28).

Las ovejas también tienen un papel: las ovejas deben entrar por la puerta del Pastor, escuchar la voz del Pastor, seguir el llamado del Pastor y confiar en la protección del Pastor. Todas las ovejas verdaderas reconocerán su voz y responderán a esa voz. Solo aquellos que reconocen y responden al Pastor disfrutarán de la protección del Pastor y recibirán el don de la vida eterna.

Jesús expone a los ladrones y salteadores como asalariados que explotan a otros: “Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas… El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir” (10:8, 10). Jesús también contrasta al Buen Pastor con el asalariado: “Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.” (10:12-13). El Buen Pastor da su vida por sus ovejas, mientras que los lobos le quitan la vida a sus ovejas.

Este pasaje presenta varias verdades sobre Jesús, los asalariados, los pastores y la vida eterna:


  • El peligro separa al verdadero líder del falso. El asalariado huye, mientras que el buen pastor se enfrenta al desafío. Finalmente, solo Jesús es a quien todos los creyentes deben seguir; otros pueden ayudarnos en el camino, pero somos seguidores del Pastor.
  • La relación entre el asalariado y la oveja es de egoísmo, explotación y ansiedad: el asalariado utiliza a las personas y las abandona cuando las desafía el peligro o después de que hayan cumplido su propósito.
  • La relación entre el pastor y las ovejas es íntima: las ovejas que conocen a Jesús responden a su voz.
  • La relación entre el pastor y las ovejas es de protección: Jesús identifica al lobo y enfrenta el peligro; por eso los oídos de las ovejas están atentos y escuchan su voz.
  • El mundo en el que viven las ovejas es peligroso: un lobo caza a los vulnerables. Los vulnerables que son sabios confían en el buen pastor, mantienen sus oídos en sintonía con su voz y le responden cuando Él llama.


    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Juan 10:1-41; Lucas 13:22 – 14:24):

    ¿Cuál es el significado de la puerta estrecha?


¿Por qué Jerusalén no se reunió bajo las alas de Dios y no confió en Él?


¿Cómo ve Dios a los que rechazan o toman a la ligera sus invitaciones?

Destacada

Las Cosas Malas le Suceden a las Personas Malas

Por Iva May, 17 de octubre

Traducido por Rocío López

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Una creencia común, tanto en el mundo antiguo como en la sociedad contemporánea, es que a la gente mala le pasan cosas malas. Si alguien es una “buena persona”, generalmente las cosas funcionarán bien tanto en esta vida como en la próxima. Los judíos de los días de Jesús aceptaban este axioma como parte de la vida; piensan que los que han perdido casas o trabajos, o especialmente aquellos que han muerto prematuramente, deben haber provocado un desastre en ellos mismos. Esto debe haber sido especialmente cierto en el caso de los galileos que Pilato había matado y cuya sangre se había mezclado con sus sacrificios, por lo que los judíos trajeron esta situación de su horrible destino a Jesús.

Sin embargo, Jesús responde con una advertencia que suena mucho más aleccionadora de lo que quieren: “Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.” (Lucas 13:2-3). Luego se hace eco de la verdad comparándola con otro evento trágico: “O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.” (13:4-5). Dos veces en este breve intercambio, Jesús llama a la gente a arrepentirse. El arrepentimiento es el tema de su mensaje; de hecho, el verbo aquí no significa un evento de una sola vez. Más bien, llama a las personas a un estilo de vida de arrepentimiento.

Esta escena en el Evangelio de Lucas revela una serie de verdades sobre el arrepentimiento:

  • El arrepentimiento como estilo de vida significa que uno nunca basa su relación con Dios en su bondad, sus obras, su bautismo, su membrecía en la iglesia o cualquier cosa que pueda hacer o haber hecho.
  • El arrepentimiento como estilo de vida significa que las personas buenas se arrepienten de confiar en lo bueno que hacen y que las personas malas se arrepienten de lo malo que hacen. Dios requiere justicia perfecta; por lo tanto, significa que la gente buena se arrepiente de compararse con la gente mala y que la gente mala se arrepiente de compararse con la gente buena. Uno está tan lejos de la perfección como el otro.
  • El arrepentimiento como estilo de vida significa que nadie evalúa su justicia actual con Dios por su comportamiento; más bien, basa su aceptación total ante Dios en la obra de la cruz.
  • El arrepentimiento como estilo de vida significa que uno debe reconocer su indignidad e incapacidad en sí mismo y vivir diariamente en comunión con Él, para que pueda cumplir Su voluntad por Su poder en lugar de la suya.
  • El arrepentimiento como estilo de vida significa que uno camina humildemente con Dios por fe, sabiendo que solo Él le impide caer ahora y perecer en la eternidad.


    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Lucas 12:35 – 13:21; Juan 9:1-41):

    Jesús advierte a sus discípulos que estén atentos. ¿Cuáles son las señales de vigilancia que menciona?


¿Qué verdades enseña la higuera estéril sobre Dios? ¿Sobre los creyentes y su trabajo?


¿Por qué Jesús les dice a los fariseos: “Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece.” (Juan 9:41)?

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No Te Preocupes; ¡Esta en Paz!

Por Iva May, 16 de octubre

Traducido por Rocío López

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No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido. (Lucas 12:22-23).

La publicidad existe para atraer a la gente a “vivir para comer” y “vestirse para jugar”, para acumular más y mejor. El mensaje es tan antiguo como la serpiente en el Jardín del Edén. Allí Satanás engañó a Eva para que eligiera el “bien” sobre Dios y la autonomía personal sobre la confianza en Dios. En lugar de experimentar la vida que Satanás prometió: “Serás como Dios, conociendo el bien y el mal”, Adán y Eva experimentaron la muerte espiritual que su desobediencia aseguraba. Eligieron no creer que Dios es bueno y que su palabra es verdadera y que fueron creados para caminar con Dios. Creían que comer del árbol prohibido les daría algo mejor que Dios. Después de la caída, sus descendientes que no invocaron al Señor ni vivieron por fe sino que están esclavizados a sus apetitos.

El defecto natural del hombre es satisfacerse a sí mismo en lugar de negarse a sí mismo, sucumbir a los apetitos carnales e ignorar la necesidad espiritual de volver a unirse con el Creador: vivir para comer y vestirse para jugar. Por lo tanto, Jesús advierte a sus seguidores que no se concentren en sus necesidades físicas, sino que busquen la vida que Él les da: “Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Lucas 12:29-31)

Para nuestro mundo de conveniencia contemporánea, estas palabras pueden parecer extrañas y desactualizadas, pero en los días de Jesús la gente no podía ir al supermercado; los salarios eran insignificantes y la mayoría eran pobres; las hambrunas, las enfermedades y las necesidades eran abundantes. Aquellos sin preocuparse por obtener lo que necesitan; tienen la obsesión con lo que les falta. Aquellos con preocupación por mantener lo que tienen; tienen la obsesión con lo que tienen.

La preocupación es una actividad mental negativa obsesiva, donde se procesan amenazas potenciales y se desarrollan estrategias para crear una sensación de seguridad. Jesús vincula la preocupación de la mente con los deseos del corazón: “No busques… pero busca el reino de Dios (12:29, 31). La mente se preocupa por lo que persigue el corazón. El apóstol Pablo advierte: “los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.” (Rom. 8:8). Isaías describe la mente obsesionada con Él: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.” (Isaías 26:3).

La vida es más que comida. El cuerpo es más que comida y ropa. La búsqueda de comida y ropa produce miedo y preocupación. La búsqueda de Dios produce paz.

La oración modelo de Jesús anuncia el cuidado de Dios por su pueblo: “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy…  porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos.” (Mt. 6:11,13b).

El mandato de Jesús revela una serie de verdades sobre el hombre y la preocupación:


  • La preocupación infesta los corazones y las mentes de cada hombre obsesionándose con poseer o obsesionándose con guardar.
  • La preocupación es una función del orgullo y la incredulidad. Las personas orgullosas e incrédulas se niegan a confiar en Dios sus necesidades; la suya es la autosuficiencia en la obtención y el mantenimiento. Dios no entra en la ecuación.


  • Se puede confiar en Dios para satisfacer las necesidades diarias. Por lo tanto, la oración por las necesidades diarias ancla la mente y las emociones y evita que la preocupación arraigue.
  • La preocupación se basa en el miedo, miedo a prescindir y miedo a perder lo que se tiene, y evaluaciones basadas en la vista hechas con los ojos y las emociones.
  • La oración se basa en la fe, la confianza en el carácter y la capacidad de nuestro Padre, y en la promesa, confiando en las promesas y el carácter de Dios.



    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Lucas 11:14 – 12:34):

    ¿Qué le enseña Jesús a la gente acerca de su reino? ¿Sobre los demonios y su gobernante? ¿Sobre las preocupaciones del fariseo?
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Habitantes del Reino

Por Iva May, 15 de octubre

Traducido por Rocío López

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Cuando Adán y Eva pecaron, perdieron el dominio que se les dio: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” (Génesis 1:28). La serpiente se apodero de su dominio y ha dominado al hombre con su engaño desde entonces.

Adán y Eva piensan que comer la fruta prohibida los liberará para vivir independientemente de Dios; en cambio, abre un nuevo orden mundial donde Satanás construye su propio reino. Solo aquellos que caminan por fe en las promesas de Dios para la redención y confían en su provisión para la exposición del pecado, escapan del alcance de Satanás y se someten a la autoridad de Dios.

Jesús destaca las diferencias entre aquellos en su reino y aquellos en el reino de Satanás (Juan 8):


El Reino de CristoEl Reino de Satanás
Los que siguen a Cristo nunca caminarán en la oscuridad, sino que tendrán la luz de la vida (8:12)Los que no creen en Cristo morirán en sus pecados (8:24).
El Hijo libera a sus seguidores del pecado (8:34, 36).Aquellos esclavizados al pecado no son parte de la familia / del reino de Cristo (8:35).
Los que aman a Jesucristo aman al Padre, escuchan al Padre y llevan a cabo su deseo (8:42, 47).

Los seguidores de Satanás quieren llevar a cabo sus deseos, insubordinación a Dios y odio a Jesucristo (8: 44,47).
Los que conocen al Padre cumplen su palabra; nunca verán la muerte (8:51).Los que no oyen lo que el Padre dice es porque no le pertenecen a Él, sino a otro (8:47)



Los fariseos creen falsamente que descender de Abraham los hace participantes en el reino de Dios, “Abraham es nuestro padre” (8:39). Jesús disipa sus afirmaciones: “Si fueras hijos de Abraham”, dice Jesús, “harías las obras de Abraham” (8:39). Los fariseos, sin embargo, protestan: “Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios.” (8:41). Finalmente, los fariseos intentan apedrear a Jesús cuando afirma que precedió a Abraham y que Abraham esperaba en Cristo: “Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.” (8:56-59).

Esta conversación entre Jesús y los fariseos revela una serie de verdades:

  • No todos los que reclaman a Dios como su Padre son participantes genuinos del Reino.
  • Los que pertenecen al Padre aman a Su Hijo y tienen su semejanza. Odian el pecado y la oscuridad.
  • Quienes hablan de Dios y afirman conocerlo, pero nunca mencionan a Jesucristo, demuestran que realmente no conocen a Dios el Padre. Los que odian al Hijo no conocen al Padre.


    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Juan 8:21-59; Lucas 10:1 – 11:13):

    ¿Qué le enseña Jesús a la gente acerca de su identidad? ¿Qué respuesta produce esta revelación en quienes lo escuchan? ¿Qué respuesta reciben los setenta enviados por Él?


¿Qué revela la historia del buen samaritano sobre Jesús y su ministerio? ¿Sobre sus seguidores?


Los discípulos de Jesús le piden a Jesús que les enseñe a orar. ¿Qué componentes contiene la oración que Jesús enseña a sus discípulos?

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Los Legalistas Juegan a “Te Atrape”

Por Iva May, 14 de octubre

Traducido por Rocío López

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Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, (Juan 8:3).

Los legalistas juegan a “te atrape” a expensas de otros. Imagina ser la mujer atrapada en adulterio por los fariseos al amanecer. La “pusieron en medio” de la multitud de la mañana y parecen entusiasmados con su captura de la mañana (8:3). Sin duda está avergonzada, humillada y medio vestida. Uno se pregunta qué pasó con el hombre con quien ella cometió adulterio.

Los fariseos atrapan a esta mujer para atrapar a Jesús: “Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? Mas esto decían tentándole, para poder acusarle.” (8:5-6)

Jesús responde ignorando el espectáculo de la mujer pero dirigiéndose a sus acusadores: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.” (8:7). Jesús es el ÚNICO sin pecado, pero no le arroja una piedra.

Jesús no viene a apedrear ni a condenar a las personas; Viene a redimir a los pecadores culpables. Las personas sin perdón ya están condenadas. Todos necesitan gracia y redención, incluidos los fariseos, que son ciegos a su necesidad. Los legalistas suelen ser personas implacables que condenan a los demás pero que necesitan la misma gracia y redención que Jesús ofrece a los pecadores culpables.

La inclusión de esta historia en el Evangelio de Juan revela el valor de Dios para las mujeres, la gracia redentora de Cristo y la frialdad del legalismo. La mujer deja la escena perdonada, limpiada y cambiada, mientras que los hombres religiosos se van, avergonzados.

Esta y otras escenas en los Evangelios destacan las actitudes de los legalistas:

  • Los legalistas (las mujeres también pueden ser legalistas) se deleitan en avergonzar a otros atrapados en el pecado.
  • Los legalistas excluyen a los que no son como ellos.
  • Los legalistas establecen una lista de convicciones personales por las cuales miden y aprueban o desaprueban a otros. Usan su lista de hábitos y comportamientos aceptables para que otros se sientan inferiores y sucios por no ser como ellos.
  • Los legalistas aman el mantenimiento de reglas que “cuantifica la espiritualidad” mientras descuidan la gracia, la misericordia y la aceptación de los demás a diferencia de ellos.
  • Los legalistas se preocupan más por la imagen que por la transparencia.
  • Los legalistas justifican las duras críticas a los demás mediante el uso de sus “dones espirituales” de discernimiento.
  • Los legalistas atacan y rechazan a quienes caminan en libertad.
  • Los legalistas son policías culturales autoproclamados. Monitorean la ropa que usan los demás, la música y el entretenimiento que disfrutan los demás, etc.
  • Los legalistas se ven a sí mismos como mejores que los demás.


    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Juan 7:1-8: 20; Lucas 9:51-62; Mateo 8:18-22):

    ¿Por qué Jesús se opone a sus discípulos en su deseo de invocar a los samaritanos? ¿Qué revela su respuesta, al rechazo de los samaritanos a Cristo, acerca de las personas que siguen a Cristo pero no entienden la meta de Jesús?


Describa los estándares de comunión de Jesús. ¿Cómo se reducen esos estándares hoy?


El mensaje y la presencia de Jesús crean un disturbio a donde quiera que va que causa división entre las personas. ¿Cuál es la base de esta división?

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¡Ve a pescar!

Por Iva May, 13 de octubre

Traducido por Rocío López

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Jesús les enseña a sus discípulos a honrar a los funcionarios de gobierno pagando sus impuestos, “Sin embargo, para no ofenderles, ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero tómalo, y dáselo por mí y por ti.” (Mt. 17:27).

Pedro probablemente fue un pescador bastante exitoso antes de que Jesús lo llamara a dejar sus redes, seguirlo y pescar hombres; Sin embargo, aquí Jesús le ordena a Pedro que tire su sedal, esta vez con fines fiscales. Los impuestos son debidos y exigidos por los recaudadores de impuestos. Jesús usa la pesca para enseñarle a Pedro sobre su soberanía sobre la naturaleza, su provisión para sus seguidores y su fe, así que envía a Pedro a pescar. ¡Habla sobre un viaje de pesca arreglado! ¡La primera pesca del día será un pez de boca grande!

Los historiadores dicen que un medio dracma se haría cargo de una familia de tres miembros por un día. Un trabajador calificado haría un dracma para un día de trabajo, mientras que un trabajador no calificado haría medio dracma al día. Este pez tiene mucha masa en la boca. ¡Es una inversión de carga asegurada!

¿Dónde encontraron y tragaron los peces una moneda de cuatro dracmas? Tal vez un recaudador de impuestos con un bolsillo lleno de monedas cayó al agua temprano en el día; ¿quién sabe? Jesús lo sabe, y en algún momento le ha ordenado al pez que se trague un gran alijo y se aferre a él en un área determinada hasta que lo necesite. Es sorprendente que el pez tenga suficiente espacio en su boca llena de monedas para tragar un anzuelo.

Esta no es la primera vez que Dios le ordena a un animal que se encargue de una necesidad. ¿Recuerdas a los cuervos a quienes se les había confiado la alimentación de Elías? ¿Recuerdas al burro que se dirigió a un falso profeta?

Esta escena revela una serie de verdades sobre los impuestos, el trabajo y la provisión de Dios:

  • Jesús es un verdadero rey. Todos los recursos le pertenecen. Hasta los peces le obedecen. Lo natural se vuelve sobrenatural a las órdenes de Jesús.
  • El Señor principalmente satisface las necesidades de un hombre a través de su trabajo. A veces, bendice el trabajo de maneras inusuales para satisfacer necesidades específicas.
  • Jesús no evita pagar impuestos, ni tampoco sus seguidores.


    ¿Luchando con una obligación financiera?

    Tienes un Rey que conoce tu nombre, tus necesidades y ha ordenado tu suministro. Entonces, si Él te dice que vayas a pescar hoy, ¡será mejor que vayas a pescar!

    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Marcos 9:14-50; Mateo 17:14-27; 18:1-35; Lucas 9:37-48):

    ¿Describe la manifestación de los demonios que poseen al niño? ¿Qué revela esto sobre los demonios? ¿Sobre su presa? ¿Sobre la liberación?


Los tres evangelios sinópticos registran el deseo egoísta del discípulo de usar su relación con Jesús para obtener grandeza personal. ¿Qué les enseña Jesús acerca de la verdadera grandeza? ¿Cómo usa la gente el Evangelio hoy para obtener grandeza personal?

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Conectando los Puntos del Antiguo Testamento

Por Iva May, 12 de octubre

Traducido por Rocío López

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Las enseñanzas autorizadas y los milagros de Jesús causan tanto revuelo entre las personas que cuestionan su identidad. Algunos piensan que Él podría ser Juan el Bautista, mientras que otros piensan que podría ser Elías, Jeremías o uno de los profetas (Mateo 16:14).

Pedro declara: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”, cuando Jesús le pregunta acerca de su identidad (Mateo 16:16). En respuesta a las preguntas de Pedro, Jesús lo bendice: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.” (16:17). Por revelación del Padre, Pedro ha conectado los puntos que salpican la historia de Israel, y se une a una multitud de otros que reconocen al Mesías:

La Era de la Creación ofrece una promesa mesiánica cuando Dios promete que La Semilla de la mujer aplastará la cabeza de la serpiente; Él encarna esta promesa en una imagen de redención cuando mata a un animal inocente y usa la piel para cubrir la desnudez de Adán y Eva después de comer la fruta prohibida.

Una serie de puntos aparecen durante La Era Patriarcal. El sustituto del carnero en lugar de Isaac representa a Juan 3:16, donde el Padre Celestial sacrifica a Su Hijo por el pecado del hombre. Dios también promete que Siloh, a quien “será la obediencia del pueblo”, procederá de Judá (Génesis 49:10).

Numerosas imágenes de Cristo aparecen durante La Era del Éxodo. El Cordero de la Pascua representa al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. El Día de la Expiación predice una ofrenda eterna aceptable cuando el sumo sacerdote rocía la sangre de la cabra en el propiciatorio del Arca de la Alianza, escondida de la vista del hombre en el Lugar Santísimo. Moisés habla de la venida de otro Profeta.

Durante La Era de la Conquista, Josué se encuentra con el preencarnado, el Comandante del Ejército del Señor, antes de la batalla de Jericó. Rahab demuestra fe salvadora durante la Era de la Conquista. El cordón rojo que baja por su ventana simboliza su confianza en las promesas de Dios.

David recibe la promesa de un reino eterno y duradero, mientras Salomón inaugura el Templo del Señor durante La Era del Reino y experimenta la Gloria de Dios entrando al Templo.

Durante La Era del Reino Dividido, Isaías recibe promesas sobre el Mesías, la rama que reinará, con respecto a su nacimiento de una virgen y su dominio sobre las naciones. También profetiza sobre el Siervo Sufrido que será “herido por nuestras transgresiones”.

Lamentablemente, durante La Era del Cautiverio, Ezequiel es testigo de la partida de la Gloria de Dios del templo de Jerusalén. En Daniel, un cuarto hombre, “como el Hijo de Dios”, se une a los tres amigos de Daniel en el horno de fuego durante el exilio de Judá en Babilonia.

Simeón reconoce al hijo recién nacido de María como “una luz para traer revelación a los gentiles y la gloria de tu pueblo” (Lucas 2:32). Juan el Bautista reconoce a Jesús como el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo.

La confesión de Pedro lo alinea con un número creciente de testigos. Jesús confirma la confesión de Pedro declarando que su confesión será la piedra angular de la iglesia: Jesús “el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mt. 16:16).

Pedro se aferra al sujeto más grande y al objeto más sublime de la Biblia: ¡el Mesías!

Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Marcos 8:22 – 9:1; Mateo 16:13-28; 17:1-13; Lucas 9:2-13, 18-36):

Jesús habla temprano y con frecuencia sobre el sufrimiento que enfrentará. ¿Cómo ve Jesús la respuesta de Pedro a su anuncio sobre su sufrimiento?


¿Cómo describe Jesús la vida de quienes lo siguen? ¿Qué promesa les da a aquellos que toman su cruz y lo siguen? ¿Qué revela esto acerca de su propia perspectiva?


Jesús deslumbra a sus discípulos con su gloria cuando se transfigura delante de ellos. ¿Cómo responde Pedro a la transfiguración de Jesús y la aparición de Moisés y Elías? Repasa 2 Pedro 1:16-21. ¿Qué le enseña la transfiguración a Pedro acerca de Jesús?

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¿Te sientes rechazado por Jesús?

Por Iva May, 11 de octubre

Traducido por Rocío López

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“Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.” (Mt.15:22).

Usualmente compasivo hacia tales solicitudes, Jesús responde con una aparente insensibilidad que es casi sorprendente. Mateo (el evangelista que escribe para revelar a Jesús como Rey de los judíos) nos dice que “no le respondió ninguna palabra” (15:23). Él la ignora por completo, pero ella no es rechazada por sus acciones. Incluso sus discípulos le suplican que no haga caso de su petición: “le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.” (15:23). Ella continuamente le grita: “¡Señor, socórreme!” En respuesta, Él la reprende recordándole que no tiene ninguna relación con él. Él es el hijo de David; ella, gentil, “griega, sirofenicia de nacimiento” (Marcos 7:26). Finalmente, Él la insulta: “No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.” (Mateo 15:26).

En este punto, la mayoría de las personas se habrían rendido con disgusto. ¡Cómo se atreve este hombre a ignorarme! ¡Cómo se atreve a reprenderme y no darme lo que quiero! ¡Cómo se atreve a llamarme perro! Pero, ella no es como la mayoría, no ha sido negada. A ella no le importa que Él no actúe según sus órdenes. A ella no le importa que Él le esté mostrando que ella no está en una relación familiar. Incluso a ella no le importa que Él la haya llamado perro; esto simplemente le da la oportunidad de humillarse aún más para ganarse la salud de su hija: “Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.” La respuesta de Jesús muestra su corazón: siempre responde a la verdadera fe, “Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.” (15:28).

Esta escena revela una serie de verdades sobre la verdadera fe:


  • Los que poseen una fe real reconocen la actividad demoníaca por lo que es y Jesús como el que libera.
  • Aquellos que exhiben una fe genuina en Cristo no dejan que quienes no la tienen interfieran con su búsqueda.
  • Aquellos que tienen fe verdadera no renunciarán después de que su primera solicitud parece ser ignorada; perseverarán hasta que reciban su pedido.
  • Aquellos que tienen fe verdadera no serán heridos por la verdad del Maestro; se humillarán aún más.
  • Aquellos que ven a Jesús como su única esperanza no permitirán el desaire o el despido de los seguidores de Jesús para evitar que sigan adelante.



    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Marcos 7:24-37; 8:1-21; Mateo 15:21 – 16:12):

    ¿Por qué Jesús parece tan reacio a sanar a la mujer sirofenicia? ¿Por qué finalmente cede? ¿Qué alaba Él de ella?


¿Qué paralelos aparecen entre la alimentación del 5000 y la alimentación del 4000 en este pasaje? ¿Cuáles son las diferencias? ¿A qué evento histórico apuntan?


¿Qué acciones y actitudes muestran aquellos que traen a su amigo sordomudo a Jesús? ¿Cómo pueden motivarnos hoy?

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Nacido de esa Manera

Por Iva May, 10 de octubre

Traducido por Rocío López

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Los bebés son naturalmente egocéntricos. Lloran cuando tienen hambre, cuando están mojados o aburridos. Todo su mundo gira en torno a ellos. Y no mejora a medida que continúan creciendo, ¡simplemente se vuelven mejores para ocultarlo! Una persona decidida puede presentarse a sí misma en una imagen cariñosa y compasiva, ¡pero si no se le muestra gratitud y consideración, o le quita la vía frente a una luz roja, veras como emerge la persona egoísta que esconden! Cada uno de nosotros ingresa a este mundo con una capacidad y propensión a actuar de manera egoísta y pecaminosa, para clasificar nuestros pecados particulares como mejores o peores que los de los demás. Es sorprendente cómo el hombre desinfecta algunos pecados mientras vilipendia otros.

Jesús nunca pierde su tiempo evaluando a nadie con base en lo externo. Tiene acceso a los pensamientos y motivos más secretos, y no tiene una escala de calificación en la que Él mide a nadie. El pecado es pecado. El orgullo, la hipocresía, la gula y el acaparamiento de poder son iguales al pecado sexual y al asesinato. Los hombres se apresuran a calificar en una escala móvil lo que Dios iguala.

Jesús describe el mundo interior de cada hombre: “lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.” (Marcos 7:20-23).

Nadie puede hacer que una persona se enoje, sea lujuriosa o mienta. Las circunstancias (tanto buenas como malas) simplemente ofrecen oportunidades para que salga lo que hay dentro. El tiempo, la oportunidad e incluso los orígenes familiares no obligan a las personas a hacer ciertas cosas; más bien revelan lo que hay allí todo el tiempo.

Jesús demuestra que el fariseo soberbio y orgulloso está tan alejado de Dios como el hombre mentiroso, el asesino o sexualmente inmoral. Los fariseos miden su limpieza externa contra la impureza externa de los discípulos de Jesús: “¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.” (Mateo 15:2). Han intercambiado los mandamientos de Dios con la tradición de los ancianos, tradiciones que no tienen nada que ver con pensamientos y motivos, solo con el lavado de manos y una cantidad insoportable de otros elementos externos, y se ofenden por el desprecio de Jesús por los rituales externos.

Discutir sobre el lavado de manos no responde a la pregunta de qué debe hacerse por el pecador cuyo corazón proceden “los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.”(Marcos 7:21-22). Además, Jesús dice: “Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.” (7:23). Es por eso que el evangelio de Jesucristo es una buena noticia: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” (2 Cor. 5:21).

Todos entramos en este mundo desconectado de Dios (que se muestra de muchas maneras), y la reconexión tiene un precio: la humildad y la honestidad de nuestra parte, y el perdón y la redención de parte de Dios.

Dios provee la justicia que Él mismo requiere. En el momento en que el pecador arrepentido acepta la justicia de Cristo como suya, nace de nuevo. El Espíritu de Dios entonces manifiesta la justicia de Cristo en él. ¡Él ha cambiado de adentro hacia afuera!

Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Juan 6:22-71; Marcos. 7:1-23; Mateo 15:1-20):

¿Qué revela la declaración de Jesús: “Yo soy el pan de vida” (Jn. 6:35) acerca de Él y de la verdadera necesidad del hombre?

¿Qué objeción plantean los judíos con respecto a la identidad de Jesús?

¿Qué revelan su objeción y rechazo sobre su conocimiento del Padre?

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Alimentando el rencor

Por Iva May, 9 de octubre

Traducido por Rocío López

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Juan el Bautista confronta a Herodes por tomar a la esposa de su hermano como suya: “No te es lícito tener la mujer de tu hermano.” (Marcos 6:18). Su esposa Herodías se ofende y comienza a buscar su muerte (6:19). Herodías trama su venganza. Ella mira y espera un momento oportuno para matar a Juan el Bautista. Esta escena desafía al lector a detenerse y preguntar: ¿Qué es el rencor? ¿Cuáles son los signos o síntomas de un rencor que es alimentado?

Primero, la pregunta, ¿Qué es el rencor? Es un resentimiento persistente hacia otra persona por una ofensa pasada (palabra o acción, real o percibida). Es la falta de perdón y la ira que buscan la oportunidad de contraatacar (venganza).

Segundo, ¿Qué significa “alimentar” un rencor? Los doctores evalúan el estado físico y emocional de los pacientes; planifican el camino hacia la recuperación y luego implementan y cambian esos pasos mientras evalúan continuamente el progreso de los pacientes. Aquellos que guardan rencor hacen lo mismo que un doctor, solo que el rencor es el paciente. Y su objetivo no es volver a la salud, sino la muerte. Alimentan su ofensa ensayándola repetidamente. Escriben mentalmente o planean varias conversaciones y encuentros donde destruyen al autor de la ofensa. Se obsesionan con la ofensa y no estarán contentos hasta que hayan llevado a cabo sus planes para arruinar al autor.

Eso es exactamente lo que hace Herodías. Juan el Bautista expone la injusticia de su relación con Herodes, y ella se niega a dejarlo pasar. Lo repite en su mente con tanta frecuencia que se convierte en el enfoque de su vida. Ella usa el bien que tiene, su hija, para lograr el mal que ama: la venganza.

En el caso de Herodías, como en todos los casos de rencor, el costo de su venganza supera el beneficio. Su hija está comprometida moralmente para satisfacer la amargura de su madre; a su hija se le promete medio reino, pero recibe solo la cabeza de un profeta en bandeja; Herodías misma muere como una mujer amargada, una posdata en los anales de la eternidad al costo de guardar rencor.

Hay dos tipos de rencores, pero solo un método para lidiar con ambos:


  1. El resentimiento ocurre cuando alguien ha sido acusado falsamente; el resentimiento se convierte en rencor cuando el resentimiento no se lleva a la cruz. La víctima se libera solo cuando renuncia a su derecho a estar enojado y reconoce que solo Dios venga el mal.
  2. El resentimiento ocurre cuando alguien se enfrenta por el mal que ha cometido. En lugar de humillarse y confesar su culpa, se vuelve resentido y planea su venganza. El culpable se libera solo cuando reconoce su pecado contra Dios (y otros) y se arrepiente.

    Ningún rencor es justo. Los rencores alimentados descarrilan a quienes los alimentan.

    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Lucas 9:7-17; Marcos 6:14-56; Mateo 14:1-36; Juan 6:1-21):

    ¿A que los obliga a hacer la respuesta de Jesús a sus discípulos con respecto a alimentar a la multitud? “No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer.” (Mt. 14:16) ¿Qué hace Jesús con lo poco que tienen? ¿Qué lección aprenden de Cristo con respecto a su situación y su provisión?


¿Cómo responde la multitud a Jesús después de que Él los alimenta? ¿Qué revela esto sobre las multitudes hambrientas y aquellos que se aprovechan de ellas?


¿Por qué los discípulos entran en pánico durante la tormenta? ¿Cómo los había preparado Jesús de antemano?

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Trabajadores de Cristo

Por Iva May, 8 de octubre

Traducido por Rocío López

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Jesús describe a las multitudes como campos de cosecha: “A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.” (Mateo 9:38). Jesús también describe la vida de aquellos que lo siguen y trabajan en esos campos:

  • Los trabajadores son vulnerables, como “ovejas en medio de lobos”; por lo tanto, Jesús advierte a sus seguidores que sean “prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.” (10:16). Les insta a no tener miedo (10:26, 28, 31).
  • Los trabajadores que buscan la aprobación humana en lugar de la divina pueden evitar el conflicto, pero no son dignos de la recomendación del Padre. Jesús advierte a sus seguidores: “Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán” (10:17). Él concluye: “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.” (10: 32-33).
  • Los trabajadores pueden ser arrestados o morir en el trabajo. La verdad envalentona a los trabajadores a hablar y sufrir por el bien del Evangelio. La verdad es como una luz que brilla en la oscuridad; expone la naturaleza pecaminosa del hombre. Los hombres aman la oscuridad en lugar de la luz y, por lo tanto, atacan a los que se atreven a decir la verdad. Jesús pronostica esto: “Mas cuando os entreguen…” (10:19), “Cuando os persigan…” (10:23),” Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar” (10:28).
  • El mensaje que transmiten los trabajadores es divisivo: “No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada.” (10:34). Los miembros de la familia se volverán contra los que siguen la verdad (10:35-36).
  • Los trabajadores que valoran las relaciones humanas sobre el Evangelio disminuyen el valor de Jesús: “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.” (10:37-38).
  • El trabajador totalmente entregado descubrirá que ninguna vida se compara con la que vivió para la gloria de Dios: “El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.” (10:39).
  • La recompensa del trabajador es para él: “Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.” (10:42)


Los trabajadores demuestran el verdadero valor de seguir a Cristo. Siguen a su Maestro, quien voluntariamente dio su vida por las ovejas. Aunque son sus ovejas, y por lo tanto vulnerables, son trabajadores llamados a extender su cuidado al mundo. Su vulnerabilidad los obliga a depender del Maestro para la provisión, el poder y la protección, mientras que Su gracia les da valentía para enfrentar el rechazo, la separación y la persecución. Las vidas de los trabajadores son bien vividas para el Reino de Dios.

Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Mateo 9:27-38; 10: 1-42; 13: 35-38; Marcos 6:1-13; Lucas. 9:1-6):

¿Qué revela sobre ellos el rechazo de Jesús por parte de sus propios parientes y el pueblo? ¿Cómo su familiaridad y expectativas paralizaron su fe?


¿Qué revela la comisión de Jesús de los doce discípulos sobre el ministerio exitoso?

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Componentes de Fe e Incredulidad

Por Iva May, 7 de octubre

Traducido por Rocío López

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¿Qué tienen en común un líder de la sinagoga con su hija moribunda de 12 años y una mujer con un problema de sangrado crónico de 12 años? Cada uno exhibe cuatro características:




JairoMujer con sangrado
Necesidad desesperadaLa hija de 12 años de Jairo está muriendo: “Mi hija está agonizando” (Marcos 5:23)Después de doce años de enfermedad, la mujer se ha quedado sin opciones ni recursos: “gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor” (5:26)
Acceso a CristoJesús llega al lado del lago donde vive Jairo: “luego que le vio, se postró a sus pies” (5:22)Jesús llega al lado del lago donde vive la mujer, y, “cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.” (5:27)
Audacia para superar los obstáculosJairo tiene que vencer a una gran multitud para llegar a Jesús. Él cae a los pies de Jesús y le suplica fervientemente: “ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.” (5:23)La mujer tiene que vencer a una gran multitud para llegar a Jesús: “Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? (5:30)
MiedoJairo tiene miedo: “No temas, cree solamente.” (5:36)La mujer tiene miedo: “Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él” (5:33)



Jairo y la mujer difieren de los ciudadanos de la ciudad natal de Jesús, quienes rechazan a Cristo y se sienten “ofendidos por Él” (Marcos 6:3). Jesús “Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos.” (Marcos 6: 5-6; Mt. 13:57). Su ciudad natal y sus familiares revelan los componentes de la incredulidad:

  • Visión limitada: los parientes de Jesús no pueden ver más allá de su humanidad: su relación de familia.
  • Autosuficiencia: su familia no se ve a sí misma como necesitada.
  • Pequeña visión de Dios: Dios no puede venir de esta manera a su pueblo.
  • Justicia religiosa: su estrechez mental los convence de la rectitud de sus creencias y del rechazo de la esperanza que tanto habían anhelado.

    Pocas cosas asombraron a nuestro Señor. Sabía lo que había en el hombre y sabía qué esperar; sin embargo, la falta de fe o la absoluta incredulidad lo asombraron.

    Las personas que se dan cuenta de la necesidad que tienen, tienen acceso a Cristo, persisten en su búsqueda y confrontan sus miedos, son las que experimentan a Cristo.

    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Marcos 5:1-43; Mateo 8:28-34; 9: 18-26; Lucas 8:26-29, 40-46):

    Describa las vidas antes y después de los hombres / mujeres con el espíritu inmundo. ¿Qué revela esto acerca de las personas bajo dominio demoníaco y el cambio que trae la liberación? ¿Qué paralelos pueden hacerse entre sus historias de antes y después, y las historias de Jairo y la mujer con el trastorno sanguíneo?
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Historias y su Audiencia

Por Iva May, 6 de octubre

Traducido por Rocío López

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Las enseñanzas de Jesús con parábolas es como arrojar un anzuelo encebado al agua para ver quién muerde. Su piscina es el mundo, y su cebo es el Evangelio. Jesús usa las parábolas del reino de los cielos para demostrar los dos grupos de personas en el grupo de la vida: los de la incredulidad y los de la fe.

Es obvio que la multitud disfruta los mensajes de Jesús sin aplicarlo a sus vidas. La parábola de la semilla y la parábola de las malas hierbas, que contienen solo dos grupos de personas, se ponen debajo de la piel de los discípulos, e inmediatamente buscan a Jesús para aclarar: “Sus discípulos se acercaron a Él diciendo: “Explícanos la parábola del cizaña del campo” (Mateo 13:36).

La lámpara, el trigo y la cizaña, y las parábolas enseñan exclusivamente el Evangelio. La parábola de la semilla ofrece tres tipos de no productores (duros, poco profundos, distraídos) y tres tipos de reproductores (reproductores de 30, 60 y 100 por ciento). La parábola de las malas hierbas muestra dos tipos de semillas: buena semilla y la falsificación plantada por el enemigo. Tanto el trigo como las malezas se reproducen. La cosecha revela el final de cada uno: las malas hierbas se cosecharán y se quemarán, mientras que el trigo se cosechará y se llevará al granero del maestro. La parábola de la red revela dos tipos de peces, el bueno y el malo, y la eventual separación de ambos. Jesús revela: “Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.” (13:50). La semilla de mostaza y las parábolas de la levadura resaltan los pequeños comienzos de la fe y su gran influencia. El tesoro escondido y las parábolas de perlas ordenan una respuesta de rendición absoluta y elogian la alegría que trae la respuesta.

Las parábolas del reino de los cielos enseñan pequeños comienzos y rendición. Aunque la semilla de mostaza es pequeña, “a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol” (13:32). La levadura hace que la masa en la que se mezcla se multiplique (13:33). La buena semilla aprovecha el suelo fértil y cultivado, madura y se reproduce. Quienes descubren tesoros en un campo venden todo lo que tienen y compran el campo (13:44). El tesoro vale todo lo que el hombre posee. Lo mismo con la perla de gran valor. Nada (incluido todo lo que tiene) excede su valor e impide que el buscador lo posea (13:45-46).

Estas parábolas separan al buscador real del casual y revelan la naturaleza del crecimiento espiritual: la proclamación precede a la fe, y toda fe comienza pequeña. Los discípulos demuestran las verdades enseñadas en las parábolas de Jesús.

La interacción de los discípulos con Cristo enseña que las circunstancias a menudo maduran la fe de aquellos que siguen a Cristo, empujándolos a producir 30, 60 y 100 veces. Jesús se duerme rápidamente en el bote después de informar a sus discípulos que deben ir al otro lado del lago. Surge una tormenta y sus discípulos entran en pánico: debe haber sido una tormenta terrible, para asustar a los discípulos, que son pescadores experimentados. Su fe disminuye a medida que aumentan los vientos. Creen sus circunstancias actuales sobre la palabra de Cristo. Jesús usa esta experiencia para madurar este suelo, sus discípulos, en el cual ha sembrado tan cuidadosamente la buena semilla.

Finalmente, Jesús usa parábolas para separar a los incrédulos de los creyentes: “Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.” (Lucas 8:10).

Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Mateo 8:22-27; 13: 10-52; Lucas 8: 9-18, 22-25; Marcos 4:21-41):

Jesús usa parábolas, no estadísticas y datos, como vehículos a través de los cuales comunicar la verdad espiritual. ¿Cómo pueden sus seguidores adoptar su método para compartir el Evangelio hoy?


¿Qué revelan las parábolas del reino sobre la obra de Dios?


Jesús inicia el viaje de los discípulos a través del Mar de Galilea con: “Pasemos al otro lado” (Marcos 4:35). Su viaje es interrumpido por una tormenta. ¿Qué les enseña esta tormenta acerca de Jesús? ¿Sobre su palabra y sobre ellos mismos?

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Reproducción del Evangelio

Por Iva May, 5 de octubre

Traducido por Rocío López

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Comenzando con su primer mandato a la humanidad en la creación: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra” (Génesis 1:28), Dios reveló su interés en la reproducción. Los primeros hijos habrían nacido en un ambiente perfecto, si Adán y Eva no hubieran pecado; en cambio, los primeros hijos nacieron fuera del jardín del Edén, donde Adán tuvo que cultivar en una tierra hostil. Del mismo modo, el corazón humano a menudo se ha mostrado hostil al mensaje de redención.

Jesús usa la parábola de la semilla para enseñar a sus discípulos sobre la composición de las multitudes que han venido a escucharlo, para que no se enamoren de la multitud. Jesús divide a la multitud en cuatro grupos:

  • Aquellos con corazones endurecidos: “Y éstos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones.” (Marcos 4:15). Las semillas deben plantarse en un suelo donde haya poco tráfico (a diferencia de un camino donde los viajeros caminan). Los caminos representan la presencia de otros. Endurecido por el golpeteo de muchos pies (ideas y filosofías), el camino se vuelve resistente a la entrada de la semilla. Satanás minimiza o refuta el mensaje del evangelio, y el oyente se resiste a la implantación de la Palabra. La Palabra simplemente es robada del corazón que no entiende y se resiste a la Palabra.
  • Aquellos con corazones superficiales: “Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo; pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan.” (4:16-17). Muchos están mal preparados para la persecución que acompaña al Evangelio, y sin raíces pronto mueren. La superficialidad es un inhibidor del crecimiento; la planta muere antes de poder reproducirse.
  • Aquellos con corazones en conflicto o distraídos: “Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.” (4:18-19). La Palabra se ahoga por factores competitivos (espinas y cardos): relaciones, atención excesiva al entretenimiento, pasatiempos, consumismo, etc. Nuevamente, la planta muere antes de que pueda reproducirse.
  • Aquellos con corazones receptivos: “Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.” (4:20). Jesús deja claro que la reproducción es la métrica del éxito de una semilla sembrada.

    La parábola de la semilla demuestra claramente que el problema no radica en la semilla sino en la condición del suelo. Los corazones endurecidos prohíben la implantación. Los corazones poco profundos prohíben la madurez. El suelo fértil fácilmente produce espinas y malezas, que crecen y ahogan la vida de las plántulas jóvenes. El suelo preparado recibe la semilla y madura la plántula hasta que se reproduce. Los cuatro suelos escuchan, pero solo el suelo fértil oye y comprende.


    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Lucas 8:1-8; 19-21; Marcos 3:20-35; 4:1-20; Mt. 12:22-50; 13:1-9):

    El Evangelio de Lucas registra narraciones sobre las mujeres que fueron perdonadas por Jesús y enumera algunos de los nombres de las mujeres que siguieron a Cristo. ¿Qué revela esto sobre el punto de vista de Jesús acerca de las mujeres? ¿Cómo contrasta Su punto de vista con el de la multitud religiosa?


¿Qué revela la gente liberada de los demonios acerca de los demonios y su actividad?


¿Qué revela el uso que hace Jesús de la historia de Jonás acerca de aquellos que requieren señales para creer?


Repasa 2 Samuel 12:1-6. Las historias penetran las barreras mentales de una manera que deja a las personas vulnerables. Por lo tanto, los buenos maestros (y el mejor maestro de todos) a menudo usan historias como dispositivos de enseñanza. ¿Qué revela Jesús acerca de la semilla en su parábola de los suelos?

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Sin Preocupaciones

Por Iva May, 4 de octubre

Traducido por Rocío López

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Adán y Eva fallaron al no venir al Señor; sino que vieron la fruta prohibida y se la comieron. Caín se negó a venir al Señor cuando Dios lo confrontó por su ofrenda, en lugar de arrepentirse mato a su hermano. Toda la población anterior al diluvio, excepto Noé y su familia, se negaron a venir al Señor y se ahogaron en el diluvio. Durante el vagar por el desierto, los hijos de Israel se negaron a venir al Señor y perecieron en el desierto. Los reyes y el pueblo del norte de Israel se negaron a venir al Señor y fueron llevados cautivos por los asirios. Casi cien años después, el pueblo de Judá también se negó a venir al Señor y fueron llevados cautivos a Babilonia.

Lamentablemente, a lo largo de la historia solo un remanente ha venido a Él con sus preocupaciones. La mayoría de las personas recurren a la idolatría, el alcohol, el sexo ilícito, la comida, el dinero, etc., en lugar de acudir a Cristo, lo que demuestra la declaración de Salomón: “Hay un camino que parece correcto para el hombre, pero su fin es el camino de la muerte” (Prov. 14:12).

Jesús promete descanso a los cansados y agobiados si solo vienen a Él: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” (Mt. 11:28). El Evangelio de Lucas contrasta la falta de cuidado del fariseo con la carga del cuidado de la mujer pecadora. El fariseo no siente la carga del pecado, no hay necesidad real, no hay conciencia espiritual. Él es descuidado. La mujer pecadora, sin embargo, interrumpe la comida con una impresionante muestra de amor y visión espiritual. Su carga de pecado es tomada por el portador del pecado. Sus pecados, aunque muchos, son perdonados. Ella está, por lo tanto, ¡sin preocupaciones!

La oferta de Jesús es buena para los religiosos que finalmente se cansan de sus buenas obras, para los inmorales que finalmente se dan cuenta del vacío de los vínculos sexuales, para los ricos que se dan cuenta de que la vida es más que posesiones, para los pobres que piensan que su pobreza les evitará experimentar la vida, y para los adictos cuyos escapes de la realidad solo los atrapan.

La invitación de Jesús dice hoy: “Ven a mí”, pero su voz a menudo se ahoga por voces en conflicto que prometen satisfacción: entretenimiento, comida, alcohol, relaciones (tanto saludables como no saludables), pornografía, drogas, etc. Venir a Jesús requiere la honestidad, la comprensión de que nada llena el vacío en forma de Dios, y la rendición, el arrojarse a los pies de Jesús, sin retener nada. A cambio, Jesús se ofrece a sí mismo: “Te daré descanso”.

¿Qué significa venir a Jesús?

  • Es venir a Jesús, no a una iglesia o a una experiencia religiosa cargada de emociones.
  • Es venir reconociendo el cansancio, sobre cargas demasiado pesadas para soportar o adormecerse con el abuso de sustancias.
  • Es venir en fe, creyendo en su promesa de descanso.
  • Es venir bajo el yugo, sometiéndose a su yugo ligero y dejando de lado el pesado yugo del pecado.
  • Es venir para descansar el alma en Aquel que es manso y humilde de corazón.
  • Es una postura de humildad. Las cargas pesan mucho.

    Las personas descuidadas viven descuidadamente; por lo tanto, los cuidados son un regalo para despertar la conciencia del hombre de la necesidad de Cristo.

    ¿Qué te impide venir a Jesús? Su invitación, “Ven a mí”, sigue en pie.

    Preguntas de la lectura cronológica de hoy (Mateo 8:5-13; 11:1-30; Lucas 7:1-50):

    Describa la diferencia entre el encuentro de Jesús con el centurión romano y su encuentro con la viuda. ¿Qué revela la resurrección del hijo de la viuda sobre el cuidado de Dios por las mujeres?


¿Qué revela la pregunta de Juan el Bautista a Jesús sobre las circunstancias, las expectativas y las dudas?

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Dedos Pegajosos, Corazones Pegajosos

Por Iva May, 3 de octubre

Traducido por Rocío López

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Nada disipa a una multitud religiosa más rápidamente que un mensaje sobre oración o dinero. Ambos testifican de la dependencia y confianza de una persona en nuestro Padre Celestial.

La oración de ejemplo de Jesús incluye un reconocimiento de la dependencia del hombre hacia el Padre para las necesidades diarias, “Danos hoy nuestro pan de cada día” (Mt. 6:11). Es sobre la base de la dependencia del hombre en nuestro Padre Celestial que Jesús enseña las siguientes verdades sobre las inversiones y el corazón:

  • Jesús reconoce la búsqueda del hombre por tesoros: “acumulaos tesoros” (6: 19-20). Cada hombre desde la caída busca valor y mide su valor o encuentra la validación de sus posesiones. Todas las personas tienen dedos y corazones pegajosos.
  • Los ojos, el corazón y los bolsillos de los hombres son naturalmente posesivos y están unidos a la tierra. Por lo tanto, Jesús insta a sus seguidores a pensar con seriedad sobre sus posesiones terrenales. “No os hagáis tesoros en la tierra” (6:19, énfasis agregado). Todos los hombres desde la caída invierten naturalmente en lo que realmente no puede satisfacer.
  • Las posesiones tienen una vida útil corta y una fecha de vencimiento: “donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan” (6:19). Los insectos y el tiempo dañan y destruyen, mientras que nada es invulnerable o seguro para el ladrón inteligente y decidido.
  • Lo eterno, aunque invisible, es más real que lo visible y los incrédulos lo pasan por alto fácilmente. Por lo tanto, Jesús instruye a sus seguidores a invertir en lo eterno: “sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan” (6:20, énfasis agregado). En otras palabras, ¡Jesús insta a sus seguidores a enviar sus inversiones por delante!
  • El corazón del hombre no puede contener tesoros terrenales y celestiales simultáneamente: “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (6:24).
  • La preocupación es un síntoma de acumular tesoros en la tierra, de independencia e incredulidad. La solicitud, “Danos hoy nuestro pan de cada día” (6:11), mantiene el corazón y la mente en el “Quién” de la provisión en lugar del “cómo” ni en el “cuánto” de la provisión.


    Las posesiones poseen los corazones de las manos que las sostienen. La oración y la dependencia hacia el Padre son las armas que luchan contra los dedos y corazones pegajosos.

    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Mateo 6:5 – 7:29; Lucas. 6:37-49):

    ¿Cómo difieren los dos hombres en la ilustración de Jesús con respecto a la oración en su visión de la oración, Dios y de sí mismos? ¿Qué revela esto sobre la autenticidad y el mensaje del Evangelio?


Jesús usa una serie de contrastes a lo largo de sus enseñanzas. ¿Qué contrastes son evidentes en la lectura de hoy? ¿Qué revela esto acerca de la enseñanza efectiva?

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Actitudes de la Raíz

Por Iva May, 2 de octubre

Traducido por Rocío López

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Jesús aborda las actitudes fundamentales que traen victoria sobre el asesinato, el adulterio y la toma de juramentos, así como la victoria durante las dificultades y la persecución.

Adoración y asesinato (Mt. 5:21-26)
 Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. (5:21).
Jesús revela que la prevención es la mejor medicina al lidiar con la ira subyacente que resulta en asesinato. La adoración es esa prevención. La adoración evita pronunciar palabras inútiles y dañinas y prepara al adorador para “Ponte de acuerdo con tu adversario pronto” en lugar de provocar agravios (5:25). Meditar en las quejas es un útero fértil para el asesinato. Adorar a Dios altera la disposición de una persona de la ira a una reconciliación.

Disciplina mental y adulterio (Mt.5:27-32)
“Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.” (5:27).
La fantasía se convierte en realidad cuando la oportunidad llama. Ron Dunn elevó la necesidad de disciplina mental cuando vinculó la fantasía con el adulterio: “Si Dios cumpliera tu fantasía, ¿eso te ayudaría u obstaculizaría espiritualmente?” Tomar pensamientos cautivos a la obediencia a Cristo evita la construcción de fortalezas mentales que conducen al adulterio. Entretener pensamientos injustos permite que la lujuria se convierta en un adulterio total. Se requiere una acción dura y disciplinada: sacarse el ojo ofensor, cortarse el brazo ofensor.
El divorcio no es una resolución aceptable para la lujuria desenfrenada. Simplemente agrava el problema y obliga al socio inocente a lidiar con algo de lo que no eran parte.

Conciencia de Dios y juramento (Mt. 5:33-37)
“Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos.” (5:33).
El cielo es el trono de Dios, la tierra es el estrado de sus pies, Jerusalén es su ciudad, y el hombre no puede cambiar el color con el que crece su cabello. Solo Dios tiene el poder, los recursos y la capacidad de cumplir lo que ha determinado. Hacer compromisos más allá de las habilidades y recursos actuales es, por lo tanto, una tontería. Ningún hombre puede tomar los recursos de Dios para sí mismo.

La toma de juramentos está directamente relacionada con la actividad del maligno: “Pero que tu ‘Sí’ sea ‘Sí’ y tu ‘No’ sea ‘No’, porque lo que sea más que esto es del maligno” (5:37). El juramento asume una posición que solo Dios puede ocupar.

Humildad y maltrato (Mt.5:38-42)
“Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra” (5:38).
El orgullo no puede soportar la injusticia, pero la humildad reconoce que, aunque se produce injusticia, es temporal en el mejor de los casos.

Oración y amor para los enemigos (Mt. 5:43-47)
“Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (5: 43-44).
La oración trata a los enemigos como si sus almas fueran más importantes que los desaires y la persecución. El Hijo amó y dio su vida por sus enemigos; Sus hijos reflejan su semejanza cuando oran por sus enemigos.

Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Mc. 3:7-19; Lc. 6:12-36; Mt. 5; 6:1-4):

Jesús primero llama a los hombres a seguirlo, luego les enseña. ¿Cómo difiere su enseñanza de la de los fariseos y saduceos? ¿Qué contrastes hace en el Sermón del Monte?

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El Alto Costo de la Sanidad

Por Iva May el 01 de octubre

Traducido por Rocío López

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La curación de un hombre que ha sido cojo y dependiente de otros durante treinta y ocho años requerirá una nueva forma de vida; por lo tanto, la pregunta de Jesús al hombre cojo que yace en el estanque de Betesda, “¿Quieres ser sanado?” (Jn. 5:6), requiere una respuesta reflexiva. A primera vista, la respuesta parece obvia: “¡Por supuesto!”, Sin embargo, se debe considerar cómo la curación cambiará su vida no solo físicamente. Cambiará todo el estilo de vida del hombre:

  • Requerirá participación activa: ya no puede pasar el día con sus amigos en la piscina de Betesda.
  • Requerirá asumir la responsabilidad: ya no puede permanecer acostado todo el día y esperar que alguien le eche una mano. La pereza no puede reemplazar la cojera.
  • Requerirá mucho trabajo: se espera que trabaje por primera vez en su vida y se convierta en un contribuyente de la sociedad en lugar de un tomador de la sociedad.
  • Requerirá humildad: tendrá que comenzar desde abajo y aprender un oficio o habilidad.
  • Requerirá ajustes en la relación: la dinámica de la relación cambiará y ofrecerá nuevos desafíos. Los miembros de la familia que han “hecho por él” durante años esperarán que él haga por ellos.

En pocas palabras, la curación del cuerpo requerirá cambios en cada área de la vida de este hombre. La curación exigirá renunciar a una vieja forma de vida y adoptar una nueva forma de vida. ¡Con la curación vendrán las expectativas! Una pregunta simple, pero no es una respuesta simple.

Del mismo modo, venir a Cristo para salvación cambia por completo la vida de una persona.

Expectativas que acompañan la rendición a Cristo:

  • Integridad en el lugar de trabajo: los seguidores de Cristo que son perezosos, que llegan tarde y que se quejan difaman el nombre de Cristo. ¡Los que están en el lugar de trabajo lo notan
  • Responsabilidad en el hogar: las esposas cristianas que fastidian, que gastan en exceso y son negligentes en el cuidado personal y en el hogar, y los esposos cristianos que son egoístas, abusivos (verbal y físicamente), enojados y no involucrados, no reflejan a Cristo. ¡Los que están en la casa lo notan!
  • La moralidad en las relaciones: los seguidores de Cristo que son adictos a la pornografía, promiscuos y que cometen adulterio degradan el templo de Cristo en la tierra y lo distorsionan ante el mundo. ¡Los del mundo lo notan!


    Entonces, decir “¡Sí!” A “¿Quieres que te curen?” Exige mucho más que un cambio en el estado físico. Es una pregunta diseñada para crear contemplación, para considerar los costos involucrados. Decir “Sí” a la curación ¡lo cambia todo!

    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Jn. 5; Mc. 2:23-28; 3:1-6; Mt. 12:1-21; Lc. 6: 1-11):

    ¿Qué actitud surge entre los judíos como respuesta a la actividad de Jesús en el día de reposo y su enseñanza sobre la filiación?


¿Qué historia del Antiguo Testamento usa Jesús para apoyar su actividad sabática? ¿Qué revela la ira sobre la confrontación con la verdad?

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Buscando la Fe

Por Iva May, 30 de septiembre

Traducido por Rocío López

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Donde quiera que Jesús vaya, Él busca la fe. No la encuentra donde debería abundar; en cambio, la encuentra en la gente más improbable. Y destruye la teología de la multitud religiosa en el proceso. Él encuentra fe:

En una habitación llena (Mateo 9:1-8)
Las multitudes rodean a Jesús para escucharlo y casi evitan que aquellos con fe tengan acceso a él. Las personas de fe encuentran maneras de llegar a Jesús. Los cuatro amigos del paralítico simplemente abren el techo y bajan a su amigo a los pies de Jesús. Cada relato del Evangelio sinóptico señala explícitamente la fe como el factor determinante de la curación, “Cuando Jesús vio su fe…” (Mc. 2: 5; Mt. 9: 2; Lc. 5:20). La fe penetra en una multitud de incredulidad, reciben sanación de Jesús y se aleja de la multitud perdonada, pero la multitud queda intacta.

A la orilla del lago (Mt. 9: 9-13)
Una gran multitud se reúne al lado del lago para escuchar a Jesús enseñar, y es desde la cabina de un recaudador de impuestos es que Jesús destaca y llama a un hombre para sí mismo. Levi invita a todos sus amigos, “recaudadores de impuestos y pecadores”, a reunirse con Jesús y sus discípulos. Es en este grupo “improbable” donde Jesús encuentra aceptación. Jesús no viene “a llamar a justos, sino a pecadores” (9:13).

Durante un ayuno (Mt. 9: 14-17)
Los discípulos de Juan y los fariseos están ayunando, y algunas personas cuestionan a Jesús sobre el desprecio de Él y sus discípulos por el ayuno. Jesús responde que no ha venido a rescatar lo viejo, sino a implementar lo nuevo: “Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera, el mismo remiendo nuevo tira de lo viejo, y se hace peor la rotura. Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.” (Mc. 2:21-22; Mt. 9: 16-17; Lc. 5: 36-38). Jesús viene a hacer lo que la Ley no puede hacer: proporcionar perdón y dar vida.

En los campos de maíz un sábado (Mt. 12: 1-6)
Los fariseos, que nunca recogieron espigas para comer (lo consideraban cosechar), no les importa confrontar a Jesús en el día de reposo con respecto a guardar el día de reposo. Si los fariseos estuvieran seriamente interesados en la intención del sábado, invitarían a Jesús y a sus discípulos a almorzar. Pero no, prefieren condenar en lugar de practicar la hospitalidad, en aras de parecer religiosos. Jesús usa una historia familiar de su honrado antepasado David para refutar su práctica: “Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes” (Mt. 12:7). La justicia propia de los fariseos, no la comida, es el verdadero problema.

Jesús y los que lo siguen destruyen la teología (y los techos) de los fariseos. Él no viene a reparar una religión sin fe, sino a reemplazarla con una relación consigo mismo que cualquiera puede tener al confiar en él.

Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Lc. 5:1-39; Mc. 1:40-45; 2: 1-13, 18-22; Mt. 8:1-4; 9:1-17):

Repase Levítico 13-14 y las leyes sobre lepra. ¿Qué papel desempeñó el sacerdote en la evaluación de un leproso? ¿Cómo se compara esto con la interacción de Jesús y la curación de los leprosos?

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Perder al Mesías

Por Iva May, 29 de septiembre

Traducido por Rocío López

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Isaías ve el alcance del ministerio del Mesías quinientos años antes de caminar sobre la tierra y comenzar su ministerio terrenal:
“El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí,Porque me ungió Jehová;Me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos;a vendar a los a los quebrantados de corazóna publicar libertad a los cautivos,y a los presos apertura de la cárcel,a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová” (Is. 61:1-2).

Jesús lee el texto de Isaías en la sinagoga en el día de reposo en Nazaret, afirmando: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.” (Lucas 4:21). Ignorando su entusiasmo abierto, Jesús ve su incredulidad privada y señala la incredulidad de sus antepasados y la fe de una viuda sidonia y un leproso sirio. Su incredulidad oculta queda expuesta: “Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira” (Lucas 4:28).

Los que están dentro de la sinagoga no logran conectar los puntos y se pierden su venida, pero muchos fuera de la sinagoga reciben su ministerio: “y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó.” (Mateo 4:24). Jesús viene a sacudir las cosas en las sinagogas y llevar la vida a instituciones y personas espiritualmente muertas, independientemente de su raza o posición social. El Evangelio de Marcos capta la intencionalidad y la inmediatez del ministerio de Jesús:

  • Jesús no suaviza su mensaje para ganar audiencia: “Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” (Marcos 1:14-15).
  • Aunque Jesús enseña en la sinagoga, elige a sus primeros discípulos de la orilla del mar: “Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.” (Marcos 1:16-17).
  • Jesús no espera hasta que termine el servicio de la sinagoga para liberar a un hombre habitado por un espíritu maligno. “Y entraron en Capernaum; y los días de reposo, entrando en la sinagoga, enseñaba… Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces… pero Jesús lo reprendió, diciendo: “¡Cállate, y sal de él!” (Marcos 1:21, 23, 25).
  • Jesús ignora las barreras socioeconómicas, religiosas y culturales. Él interactúa con un hombre religioso un día y una mujer samaritana, un noble y la suegra enferma de un discípulo otro día, “Y la suegra de Simón estaba acostada con fiebre; y en seguida le hablaron de ella. Entonces él se acercó, y la tomó de la mano y la levantó; e inmediatamente le dejó la fiebre, y ella les servía” (Marcos 1:30-31).
  • Jesús no sigue un horario: “Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados… Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios” (Marcos 1:32, 34).
  • Jesús no está enamorado de la fama y la adulación: “Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido.” (Marcos 1:38).


    Muchos pierden a Cristo y su actividad hoy cuando esperan que Él sea y haga algo diferente a lo que fue profetizado en el Antiguo Testamento. Jesús no vino a afirmar personas morales, a apoyar la religión, a hacer ministerio social ni a hacerse un nombre. Él vino a redimir a aquellos que reconocieron sus vidas destrozadas y arruinadas. Él vino para regenerar y transformar a los pecadores. ¡Vino para glorificar a su Padre en el cielo!

    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Mc. 1:14-15, 21-39; Mt. 4:12-25; 8:14-17; Jn. 4: 46-54; Lc. 4:16-44):

    Describe la diferencia entre la recepción de Jesús dentro y fuera de la sinagoga. ¿Qué revela esto acerca de las instituciones religiosas en los días de Jesús?
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Dos Veredictos de Culpabilidad

Por Iva May, 28 de septiembre

Traducido por Rocío López

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“Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.” (Juan 3:19). Algunos exhiben sus actos malvados públicamente incluso aplaudiendo el pecado, mientras que otros ocultan sus actos malvados bajo la apariencia de respetabilidad y religión. Jesús revela la pecaminosidad en ambas categorías.

Nicodemo viene a Jesús en el amparo de la oscuridad, solo para ser expuesto. Como la mayoría de las personas religiosas, Nicodemo lucha por aceptar un veredicto de culpabilidad: que su justicia personal es simplemente amor propio y maldad. Es inconcebible que él, un fariseo, un maestro, una persona profundamente religiosa, esté fuera del reino de Dios. Él ve en Jesús lo que no ve en sí mismo, algo más, y anhela saber qué es ese “algo”. Jesús sabe lo que Nicodemo necesita: necesita un nacimiento espiritual. Jesús le dice así: “No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.” (Juan 3:7)

Jesús usa dos ilustraciones para enseñarle a Nicodemo sobre el nacimiento espiritual, uno de la naturaleza y el otro de una historia familiar en el Antiguo Testamento. Él usa el viento para demostrar el misterio del nacimiento espiritual y la serpiente de bronce para demostrar la obra de Cristo en la salvación y la fe salvadora.

Nicodemo deja el encuentro con Jesús con un veredicto de culpabilidad que cuelga sobre su cabeza y “Después de esto, vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea” (Juan 3:22). ¿Qué hará Nicodemo? ¿Reconocerá a Jesús no solo como un buen maestro, sino como su única esperanza?

La mujer samaritana llega al pozo a la mitad del día (otras mujeres habrían venido en las frescas horas de la madrugada) porque su pecado público le ha traído vergüenza y rechazo. La solicitud de agua de Jesús la toma por sorpresa: “¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? (Juan 4: 9). Jesús le ofrece agua viva, junto con una petición: “Ve, llama a tu marido, y ven acá.” (Juan 4:16). La luz expone el vacío de su vida, las relaciones matrimoniales en serie que han terminado en convivencia y vergüenza. Culpable es el veredicto. Ella reconoce su culpa, “Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta.” (Juan 4:19), y encuentra el agua viva que anhela.

Nadie puede venir a Cristo si se niega a reconocer la culpa personal.

Tanto las personas religiosas como los “pecadores” son culpables ante Dios. La salvación llega a aquellos que acogen la exposición, reconocen su culpa y vienen a Cristo: “Porque Dios no envió a Su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él” (Juan. 3:17).

Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Jn. 3:1 – 4:45; Lc. 3:19-20):

¿Qué tienen en común las conversaciones entre Jesús y Nicodemo y Jesús y la mujer samaritana? ¿Cómo se diferencian?


¿Qué ve Jesús con respecto a Sicar y sus ciudadanos que los discípulos extrañan? ¿Qué revela esto sobre la naturaleza humana e incluso aquellos en misión con Cristo?

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El Último Adán

Por Iva May, 27 de septiembre

Traducido por Rocío López

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El primer Adán fue creado a imagen de Dios con el polvo de la tierra. Una vez formado por Dios, fue llenado por Dios: “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.” (Génesis 2:7). Adán fue colocado en un ambiente perfecto (el jardín) y Dios le dio una prohibición y una esposa. Su fe en Dios se puso a prueba cuando la serpiente cuestionó el motivo de Dios con respecto a la prohibición. Adán no se apropió de la palabra de Dios y comió del árbol prohibido. Después de confrontar a la pareja por su desobediencia, el Señor le prometió a Eva que una semilla de la mujer aplastaría la cabeza de la serpiente.

Jesús fue concebido por el Espíritu Santo en el vientre de María. Él nació de una mujer, concebido por Dios, la semilla prometida llego. Se identifico completamente con el hombre a través del nacimiento y el bautismo, aunque no necesito arrepentirse. El Espíritu Santo descendió sobre Él, y una voz vino del cielo: “Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.” (Lucas 3:22). Inmediatamente el Espíritu envió a Jesús al desierto, donde fue tentado por Satanás (Lucas 4:1).

Existen paralelos entre el primer fracaso de Adán en el jardín y la última victoria de Adán en el desierto.



AdánJesús – el último Adán
Escucho la voz de Satanás y sucumbió a su apetito carnal.Rechazó la sugerencia de Satanás y se negó.
Rechazó la autoridad de Dios y actuó independientemente de DiosSe sometió a la autoridad de Dios y confió en Dios para satisfacer sus necesidades en su propio tiempo y forma.
Se sometió al dominio de la serpiente en lugar de apropiarse de la Palabra de Dios.Ejerció dominio sobre Satanás al apropiarse de la Palabra de Dios y someterse a Dios.
Cuestionó el carácter de Dios y su propia identidad, aunque fue creado a imagen de Dios.Exaltó la palabra de Dios sobre el pan físico y espero que Dios satisficiera sus necesidades físicas.

Todo hombre nace con ADN que contiene pecado y muerte, gracias a Adán. Jesús llega a identificarse con Adán completamente humano, pero sin pecado. Él tiene éxito en todas las áreas en las que Adán había fallado. Él refuta las tentaciones de Satanás en el desierto con la Palabra de Dios y lo derrota en la cruz con su muerte. Dios aprueba su aceptación del último Adán en nombre del primer Adán cuando lo resucita de entre los muertos. Él altera el ADN del pecado al dar vida a cualquier hombre que se atreva a confiar en Él.

Donde Adán fallo en el jardín, Jesús triunfo en el desierto. Donde Satanás ganó dominio en el jardín, Jesús lo recupero en el desierto. ¡El golpe de su talón sobre la cabeza de Satanás ha comenzado!

Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Mc. 1:12-13; Mt. 4:1-11; Lc. 4:1-15; Jn. 1:19 – 2:25):

¿De cuál libro Jesús refuta las tentaciones de Satanás? ¿Qué revela esto sobre ese libro?

Repasa Juan 12:31; Hechos 26:18; Gálatas 1: 4; Colosenses 1: 12-14; 1 Juan 5:19; Apocalipsis 12: 9.

Cuando Satanás ofrece: “Todas estas cosas te daré si postrado me adorares” (Mt. 4:9), ¿Qué revela sobre el dominio de Satanás?


¿Qué revela Jesús acerca de su propósito cuando limpia el templo?

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Ministerio de Evaluación

Por Iva May, 26 de septiembre

Traducido por Rocío López

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Juan el Bautista era una llama de fuego como predicador con un ministerio inusual. Los Evangelios proporcionan una serie de detalles con respecto a Juan y su ministerio:

  • Juan el Bautista era áspero por los bordes, “Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comía langostas y miel silvestre.” (Marcos 1:6).
  • Juan el Bautista bautizó a Jesús y presenció la apertura del cielo, la aparición de la paloma y la voz del cielo que decía: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:17).
  • Juan el Bautista no era políticamente correcto ni estaba enamorado de las grandes multitudes. Llamó a la multitud de fariseos y saduceos una “generación de víboras” (Mateo. 3:7).
  • Juan el Bautista confrontaba. Él enfrentó a Herodes por tomar a la esposa de su hermano: “Porque Juan decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano.” (Marcos 6:18).
  • El ministerio de Juan el Bautista tuvo un comienzo oscuro, “Bautizaba Juan en el desierto” (Marcos 1:4, énfasis agregado).
  • Juan el Bautista predicó el arrepentimiento y anunció la venida del reino de los cielos (Mateo 3:2).
  • Las multitudes vinieron a escuchar a Juan hablar: “Y decía a las multitudes que salían para ser bautizadas por él: ¡Oh generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? (Lucas 3:7), y muchas personas respondieron al mensaje de Juan diciendo: “¿Qué haremos?” (Lucas 3: 10, 12, 14).
  • Juan el Bautista señaló a las personas a Jesús en cada momento de su ministerio, diciendo: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe” (Juan 3:30), y “viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado” (Lucas 3:16).
  • El ministerio de Juan el Bautista fue de corta duración, “Entonces Herodes el tetrarca, siendo reprendido por Juan a causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano, y de todas las maldades que Herodes había hecho, sobre todas ellas, añadió además esta: encerró a Juan en la cárcel.” (Lucas 3:19-20, énfasis agregado).
  • Juan el Bautista luchó con el desánimo después de ser encarcelado: “ Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos, para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro?” (Mateo 11:2-3).
  • El ministerio de Juan el Bautista tuvo un final impactante: “Y en seguida el rey, enviando a uno de la guardia, mandó que fuese traída la cabeza de Juan…” (Marcos 6:27-28; Mateo 14:8-12).

    El ministerio de Juan revela una serie de verdades sobre los hombres que Dios usa y los ministerios a los que los llama:

  • Aunque un hombre puede ser rudo, Dios lo usará mucho cuando esté este lleno del Espíritu Santo.
  • Aunque algunos ministerios pueden ser de corta duración, la brevedad del ministerio tiene poco que ver con la efectividad en el ministerio.
  • Aunque las multitudes pueden llegar inicialmente a escuchar a un hombre predicar, pocos responden al mensaje de arrepentimiento.
  • Enfrentar a los pecadores tiene un costo.
  • El objetivo de toda predicación es señalar a las personas a Jesús. La predicación que no apunta a las personas a Jesús falla.


    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Mt. 2:1-23; 3:1-17; Lc. 2:41-52; 3:1-18, 21-22; Mc. 1:2-11):

    ¿Cómo satisface el Señor las necesidades de la estancia de José y María en Egipto? ¿Qué revela esto acerca de su provisión?


Describe la primera infancia de Jesús.


¿Cómo prepara Juan el Bautista a las personas para el ministerio de Jesús?

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Dios y Gobierno

Por Iva May, 25 de septiembre

Traducido por Rocío López

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“Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea… para ser empadronado con María su mujer…” (Lucas 2:1-5). La estrategia de Dios se hace evidente en el movimiento del imperio, cuando mueve a su pueblo a su posición. Más tarde, Herodes decide destruir al Rey de los judíos, pero Dios lo frustra, “Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo” (Mateo 2:13).

Dios demuestra su gobierno en los asuntos de los gobernantes mundiales a través del nacimiento y la protección del Señor Jesucristo. César Augusto emite un decreto que traslada a una pequeña familia a Belén. Como la mayoría de los decretos gubernamentales, este incomoda a los más pobres de los pobres. Este decreto obliga a un joven esposo a viajar con su esposa embarazada a un pequeño pueblo muy concurrido. (¿Te imaginas tener que llevar a cabo un censo sin la ayuda de computadoras?) Además, Dios interviene cuando Herodes busca destruir al niño santo.

Esta no es la primera (ni la última) vez en la historia que Dios usa líderes políticos para lograr sus propósitos redentores y frustrar a aquellos que interfieren con sus planes. A lo largo de la historia de Israel, Dios ha levantado una nación tras otra para oprimir a Israel, con la esperanza de que su obstinada nación lo adore con las rodillas y el corazón doblados. También ha frustrado constantemente a los que han atacado a Israel contra su voluntad.

Que Dios obra dentro del gobierno se evidenció durante el período de exilio de Israel, cuando levantó a un funcionario tras otro para bendecir a Israel y a los que vivían en el exilio. Nabucodonosor fue uno de esos reyes. Después de ser humillado por Dios por su estúpido orgullo, el rey Nabucodonosor alabó a Dios por su soberanía en los asuntos humanos, “cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades.  Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?” (Dan. 4: 34b-35) Nabucodonosor se había encontrado con el “Rey de Reyes”.

Así como Dios usó un decreto aparentemente arbitrario para trasladar a José y María a Belén para el nacimiento de Jesús, y así como Él frustró las malas intenciones de un gobernante, Dios puede estar usando el gobierno que Él ha puesto sobre ti para lograr propósitos que no puedes ver. Nuestro Dios es el Rey de reyes, por lo que puedes elegir confiar en la soberanía de tu gran Dios o vivir con miedo a un gobierno que no parece tener lo mejor en su corazón. Tu visión de Dios determinará si vives en paz o en tribulación.

¿Cuán grande es tu visión de Dios? ¿Es más grande que tu visión del gobierno?

Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Lucas 1:39-80; 2:1-40; Mateo 1:18-25):

¿Qué entiende Elizabeth sobre el embarazo de María? ¿Cómo usa el Señor a Elizabeth para alentar a María y prepararla para los años venideros?


¿Qué revela la interacción del ángel con José acerca de Dios? ¿Sobre cómo Dios a menudo guía en el matrimonio? ¿Sobre el silencio de María?


¿Cómo la aparición de los pastores en Belén y las profecías de Simeón y Ana refuerzan la fe de José? ¿Qué revela esto acerca de Dios?

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Dos Anuncios Que Moldearon la Historia

Por Iva May, 24 de septiembre

Traducido por Rocío López

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Dios rompe cuatrocientos años de silencio cuando el ángel Gabriel se le aparece a un viejo sacerdote llamado Zacarías. El ángel informa a Zacarías que su oración, (para que su esposa estéril dé a luz un hijo), que ha orado durante muchos años, se ha escuchado: “Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan… E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto” (Lucas 1:13, 17).

Seis meses después, el mismo ángel se le aparece a una joven adolescente y le promete que, aunque es virgen, tendrá al Hijo que se sentará en el trono de David: “Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” (1:30-33).

Tanto Zacarías como María están impresionados y asustados por la aparición del ángel. Gabriel se dirige a sus diferentes miedos. Zacarías considera su vejez y el útero estéril de su esposa, y no cree hasta que Gabriel le asegure lo contrario. ¡La respuesta incrédula de Zacarías le costó la voz durante nueve meses!

María se maravilla ante el anuncio de Gabriel, ella está segura de que Dios mismo llenará su matriz, que Aquel que ha abierto la matriz estéril de Elizabeth puede entrar en la matriz de María: “porque nada hay imposible para Dios” (1:37). Aunque María cuestiona el “cómo” del nacimiento virginal, inmediatamente se aferra a la voluntad de Dios para su vida.

María se apresura a Judea para ver a Elizabeth. Su respuesta a la bendición de Elizabeth revela la razón por la que María había recibido y aceptado tan rápidamente el anuncio de Gabriel. Ella cita al menos veinticinco textos de Génesis, Éxodo, 1 Samuel, Salmos, Isaías y Habacuc (Lucas 1: 46-56). María interpreta el anuncio de Gabriel a la luz de lo que ella entiende acerca de Dios y sus promesas de redención registradas por los profetas de la antigüedad. El anuncio de Gabriel une las diversas piezas del Antiguo Testamento que María ya conoce. La alfabetización bíblica prepara a María para recibir el mensaje de Gabriel con alegría y tranquilidad.

Así es Dios. Sin titulares. Sin desfiles. Sin fanfarria. Solo dos anuncios, uno para un sacerdote mayor y otro para una joven virgen adolescente, interrumpen el tiempo y la vida de las personas, y cambian la historia. El hijo de Zacarías preparará a muchos israelitas para la venida del hijo de la virgen. El hijo de María salvará al pueblo de Dios de su pecado.

Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Marcos 1:1; Lucas 1; 3:23-38; Juan 1:1-18; Mateo 1:1-17):

El Evangelio de Lucas comienza con el anuncio del nacimiento de Juan y pasa al nacimiento de Jesús, con la humanidad de Jesús, mientras que el Evangelio de Juan comienza con la deidad de Jesús antes de presentar a Juan el Bautista.

¿Qué establece el Evangelio de Juan con respecto a la identidad y misión de Jesús?

¿La identidad y misión de Juan el Bautista?

¿Cómo termina Juan su prólogo?

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Un Libro Sin Censura, La Verdad Al Desnudo

Por Iva May, 23 de septiembre

Traducido por Rocío López

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Los biógrafos e historiadores a menudo desinfectan la vida de aquellos sobre quienes escriben, dejando de lado los detalles sobresalientes que estropean el legado de una persona o personas. Dios no lo hace. La Biblia narra las naciones de Israel y Judá, y la imagen no es bonita. La rebelión, la idolatría, la inmoralidad sexual grosera, la opresión y la ruptura familiar y comunitaria se revelan en toda su fealdad.

Israel y Judá funcionan como un espejo para todos los demás pueblos, demostrando una verdad capturada por el salmista y el apóstol Pablo: “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Sal. 14:1; Rom. 3:10). Sin la búsqueda de Dios por el hombre en la redención, el hombre no tiene esperanza alguna.

El pacto de amor de Dios por Israel se demuestra en como Él los busca para apartarlos del camino que conduce a la destrucción. Langostas llueven sobre Judá que, en cuestión de horas, devastan la tierra (Joel 1:4), y envía a Joel para entregar su mensaje a su pueblo ebrio de pecado (1: 5). Moisés había predicho la plaga de langostas como consecuencia de la continua desobediencia en las Bendiciones y Maldiciones (Deut. 28:38). Israel ha sido advertido con mil años de anticipación. Y ahora, ¡el juicio ha llegado!

Las langostas, como el pecado, amenazan con desmantelar a Israel como nación, y nada atrae la atención de las personas más rápidamente que la falta de alimentos. En respuesta a la invasión de langostas, Joel ordena a granjeros, sacerdotes y ancianos por igual que consagren un ayuno, convoquen una asamblea sagrada a la casa del Señor y clamen al Señor (1:11, 13-14), y a volverse hacia Él con todo su corazón (2:12). Joel alimenta la esperanza mientras señala a la gente hacia Aquel que es “misericordioso y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo ¿Quién sabe si volverá y se arrepentirá y dejará bendición tras de él, esto es, ofrenda y libación para Jehová vuestro Dios? (2: 13-14). Para un pueblo arrepentido, Dios promete: “Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros.” (2:25).

Sin embargo, el juicio de las langostas palidece en comparación con el juicio venidero en el Día del Señor: “Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo en que haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén, reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo” (Joel 3:1-2).

¡Hemos sido advertidos con más de 2500 años de anticipación!

Lo que Dios promete hacer por Israel arrepentido, lo hará por cualquier hombre arrepentido, hasta que sea demasiado tarde. ¡Esa es la verdad al desnudo!

Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Malaquías 2:10 – 4:6; Joel 1:1 – 3:21):

Describa las relaciones comunales y matrimoniales de los exiliados. ¿Qué revela su ruptura interpersonal sobre su relación con Dios? Repasa 1 Juan 4:20.


¿Qué tienen en común los mensajes de Malaquías y Joel?


¿Qué revelan sus mensajes sobre Dios?


¿Qué esperanza tienen sus mensajes con respecto al futuro de Israel?

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Palabras Finales

Por Iva May, 22 de septiembre

Traducido por Rocío López

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Malaquías, el último de los profetas menores del Antiguo Testamento, proclama un mensaje final, ¡y no es bonito!

Malaquías se dirige al remanente que regresó de Babilonia para reconstruir Jerusalén y su templo. Aunque han logrado su objetivo, con el tiempo sus corazones se han alejado del Señor. Malaquías los llama así por su fracaso en volver a Él.

El libro de Malaquías puede dividirse en siete secciones, y cada sección trata de un tema:


MalaquíasTema
1:2-5A las personas quejumbrosas se les presenta el pacto de amor de Dios por ellas.
1:6-14Dios se deleita con ofrendas puras, y la gente lo ha deshonrado al ofrecer ofrendas defectuosas.
2:1-9Los sacerdotes han fallado en su deber de honrar el nombre del Señor.
2:10-16La institución establecida por Dios para asegurar la descendencia piadosa ha sido violada por el divorcio y los matrimonios mixtos.
2:17-3:5El Dios de la justicia actuará repentinamente al enviar a Su Mensajero para preparar el camino para Su juicio.
3:6-12Israel se ha alejado de su socio del pacto; la relación no puede restaurarse sin su regreso y arrepentimiento.
3:13-4:6Dios perdonará a los que le temen, pero juzgará a los impíos en el día de Jehová.




Malaquías confronta los mismos problemas abordados por los profetas anteriores:

  • Desobediencia y rebelión: “Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis” (3:7).
  • La necesidad de arrepentimiento: “Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros” (3:7).
  • El juicio venidero: “Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará” (4:1).


    Aunque Israel ha regresado a su tierra y reconstruido su templo, su alejamiento de Dios demuestra un problema más profundo: necesitan nuevos corazones que el Nuevo Pacto ha prometido proporcionar.

    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Neh. 5:14-19; 12:27 – 13:31; Malaquías 1:1 – 2:9:

    ¿Qué caracteriza a Israel la dedicación de los muros de Jerusalén? ¿Qué revela esto acerca de un pueblo restaurado?


¿Cómo había ganado Tobías influencia en Jerusalén? ¿Cómo responde Nehemías a la presencia de Tobías y la violación del sábado? ¿Qué revela esto acerca de los tiempos en que los líderes piadosos están ausentes?


Describa los líderes espirituales confrontados por Malaquías. ¿Cómo lo han estado difamando ante los gentiles?

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Líderes y su Consejo Asesor

Por Iva May, 21 de septiembre

Traducido por Rocío López

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“Estos son los sacerdotes y levitas que subieron con Zorobabel hijo de Salatiel, y con Jesúa: Seraías, Jeremías, Esdras” (Neh. 12:1).

Zorobabel, nieto de Joaquín, (el rey de Israel que fue llevado en cautiverio y encarcelado durante 37 años), dirige a Judá durante el tiempo del regreso del exilio babilónico. Zorobabel dirige el primer grupo de cautivos de regreso a Jerusalén en 538 a. C. y comienza a reconstruir el Templo en el sitio antiguo. Zorobabel está estrechamente asociado con Jesúa, el sumo sacerdote post-exilio, y Esdras, un sacerdote levítico. Juntos, lideran la construcción del nuevo Templo, que se completa y se dedica alrededor de 516 a. C. El sistema de sacrificios se restablece 70 años después de la destrucción del primer Templo por los babilonios.

Con la bendición de Ciro (Esdras 1:1-2), Zorobabel y Jesúa, el sumo sacerdote, conducen al primer grupo de cautivos de regreso a Jerusalén. También devuelven los recipientes de oro y plata que Nabucodonosor había retirado del Templo.

Después de reconstruir la fundación del Templo en los primeros dos años, la construcción se detiene durante 17 años, en parte debido a la oposición y la interrupción de Tobías y sus seguidores. Impulsado por los profetas Hageo y Zacarías (Esdras 5:1-2), Zorobabel reanuda el trabajo en el Templo en el segundo año del reinado de Darío Hystaspes de Persia (Hageo 1:14-15), de quien recibe grandes subvenciones de dinero y materiales de Persia.

El Templo está terminado en cuatro años, alrededor de 516 a. C., y está dedicado con gran celebración (Esdras 6:15-19). Siguiendo las instrucciones de Dios, Hageo le promete a Zorobabel una bendición especial: “En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, te tomaré, oh Zorobabel hijo de Salatiel, siervo mío, dice Jehová, y te pondré como anillo de sellar; porque yo te escogí” (Hageo 2:23).

Zorobabel sabe quién es en relación con el pasado: el desciende del rey David, y Dios le había prometido a David que nunca le faltaría un descendiente en su trono. La genealogía de Zorobabel, sin embargo, no se detiene aquí, sino que continúa en la genealogía de José, “Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel a Zorobabel. Zorobabel engendró a Abiud, Abiud a Eliaquim, y Eliaquim a Azor. Azor engendró a Sadoc, Sadoc a Aquim, y Aquim a Eliud. Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.” (Mateo 1:12-16. Ver también Lucas 3:27).

Esta escena revela una serie de verdades importantes sobre los líderes y su consejo:


  • Los líderes desconectados del pasado no comprenden su propósito en el presente.
  • Los líderes que entienden el pasado se rodean de hombres con ideas afines que confrontan sus vidas y los mantienen en la obra.
  • Los líderes que entienden el pasado y cumplen su propósito en el presente celebrarán con gran alegría cuando ven la gran historia que aún no se ha revelado en el futuro.


    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Neh. 11:1 – 12:26; 1 Crón. 9):

    Repasa Proverbios 16:33; 18:18. ¿Cómo deciden los exiliados que regresan quién morará en Jerusalén? ¿Qué revela esto sobre la toma de decisiones, la equidad y el mantenimiento de una comunidad unificada?

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Alfabetización Bíblica y la Vitalidad Espiritual

Por Iva May, 20 de septiembre

Traducido por Rocío López

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Esdras reúne a toda la congregación y les lee el Libro de la Ley todas las mañanas durante siete días. Lloran mientras procesan lo que oyen. Nehemías señala que no es tiempo de llorar, sino de celebrar, porque “porque habían entendido las palabras que les habían enseñado.” (Neh. 8:12).

Algunas semanas después, los líderes se reúnen para consagrarse al Señor. Leyeron nuevamente el Libro de la Ley y “confesaron sus pecados y las iniquidades de sus padres” (9:2).

Esdras responde con una oración que relató la historia de Israel. Cuatro veces en la oración de Esdras se refiere al rechazo de Israel de la Palabra de Dios:


  • Esdras se refiere a la desobediencia de Israel durante la Era del Éxodo: “Y sobre el monte de Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y les diste juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos. . . Mas ellos y nuestros padres fueron soberbios, y endurecieron su cerviz, y no escucharon tus mandamientos” (9: 13,16, énfasis agregado)
  • Esdras resalta el rechazo de Israel a la palabra de Dios en la Era de los Jueces: “humillaste delante de ellos a los moradores del país. . . Pero te provocaron a ira, y se rebelaron contra ti, y echaron tu ley tras sus espaldas” (9:24, 26, énfasis agregado).
  • Esdras le recuerda a Israel las advertencias de Dios a través de los profetas a lo largo de la Era del Reino y la Era del Reino Dividido, “Pero una vez que tenían paz, volvían a hacer lo malo delante de ti, por lo cual los abandonaste en mano de sus enemigos que los dominaron; pero volvían y clamaban otra vez a ti, y tú desde los cielos los oías y según tus misericordias muchas veces los libraste. Les amonestaste a que se volviesen a tu ley; mas ellos se llenaron de soberbia, y no oyeron tus mandamientos” (9:28-29, énfasis agregado).
  • Esdras incluye a todos los hombres de Israel en su acusación: “Nuestros reyes, nuestros príncipes, nuestros sacerdotes y nuestros padres no pusieron por obra tu ley, ni atendieron a tus mandamientos y a tus testimonios con que les amonestabas.” (9:34)


    La oración de Esdras termina con una nota triste: “He aquí que hoy somos siervos; henos aquí, siervos en la tierra que diste a nuestros padres para que comiesen su fruto y su bien.Y se multiplica su fruto para los reyes que has puesto sobre nosotros por nuestros pecados, quienes se enseñorean sobre nuestros cuerpos, y sobre nuestros ganados, conforme a su voluntad, y estamos en grande angustia.” (9:36-37). El recital de Esdras de la historia de Israel demuestra que la vitalidad espiritual del pueblo de Dios está directamente relacionada con su conocimiento y obediencia a la Palabra de Dios.

    Esta escena revela una serie de verdades importantes sobre la alfabetización bíblica:

  • Los que rechazan la Palabra de Dios rechazan la bendición de Dios; sin la bendición de Dios la gente se convertirá en esclava. Cumplen la advertencia de las bendiciones y maldiciones que Moisés registró en Deut. 28:47-48, “ Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas,  servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare Jehová contra ti…”
  • Cada generación de líderes es responsable de enseñar la Palabra de Dios a sus hijos. De lo contrario, se crea un efecto dominó que dura por generaciones.
  • La vitalidad espiritual del pueblo de Dios se basa en su alfabetización bíblica.



    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Neh. 8:13 – 10:39):

    Repase Levítico 23:33-43. ¿Para qué serviría celebrar la Fiesta de los Tabernáculos anualmente?


¿Cuánto tiempo había pasado desde que Israel había celebrado la Fiesta de los Tabernáculos? ¿Cómo contribuyó la falta de celebración de esta fiesta a la decadencia espiritual de Israel?


En Nehemías 9:5-38, la historia de Israel se relata en su audiencia. Observe las eras de Creación, Patriarca, Conquista, Jueces, Reino y Reino dividido, y Cautiverio mientras lee. Describa la situación actual de Israel al final de su historia.


Repase Deuteronomio 4:1-14. ¿Cómo promueve la alfabetización bíblica a Israel como nación?

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Escuela Bíblica al Aire Libre

Por Iva May, 19 de septiembre

Traducido por Rocío López

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“Y el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la congregación, así de hombres como de mujeres y de todos los que podían entender, el primer día del mes séptimo. Y leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el mediodía, en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podían entender; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley.” (Neh. 8:2-3).

Para muchas personas, las buenas intenciones de leer la Biblia comienzan en Génesis y terminan en algún lugar de los primeros capítulos de Levítico, donde rápidamente se atascan en las leyes dietéticas. ¡Es una vergüenza! Es en este punto donde el interés de Dios por el bienestar físico, social y espiritual de su pueblo se vuelve extremadamente evidente. Luego está el libro de Números, que describe los cuarenta años deambulando por el desierto, y finalmente el libro de Deuteronomio.

Deuteronomio cubre mucho terreno:

  • Varias batallas importantes
  • La entrega de los diez mandamientos
  • Instrucciones sobre la interacción comunitaria (comportamiento sexual, ciudades de refugio, herencia, hijos rebeldes, matrimonio)
  • Instrucciones sobre eventos futuros anticipados en la vida de Israel
  • Profecías con respecto al Mesías: el Profeta que vendrá después de Moisés
  • Estatutos sobre el culto (fiestas, ofrendas, etc.)
  • Principios que rigen la guerra, los cautivos, etc.
  • Las bendiciones y maldiciones
  • Discurso de despedida de Moisés
  • Ordenación de Josué como el nuevo líder de Israel

    Muchos en la iglesia de hoy saben un poco sobre los Evangelios y las epístolas de Pablo, pero poco del Libro de la Ley de Moisés. Larry Crabb, al comentar sobre la necesidad de conocer la historia de Dios, dice: “En el 2006, después de conocer a Jesús durante medio siglo, después de años de participación activa en la iglesia, me di cuenta que conocía fragmentos de la verdad bíblica, muchos principios y mucha doctrina, pero no sabía la historia que contaba”. Además describe las peligrosas consecuencias de no conocer la Biblia y su historia completa: “Sin la verdad de la historia, coquetearé con el ateísmo, lucharé con la incredulidad, oraré sin pasión (excepto tal vez la ira), permaneceré dedicado a mi historia y continuaré en una desesperada adicción a mí mismo”. ¡Eso es exactamente lo que le pasó a Israel!

    Esdras lidera a Israel en un curso intensivo, una gran escuela bíblica de vacaciones, en alfabetización bíblica. Durante siete días, Israel se para y escucha la lectura de Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Mientras escuchan, comienzan a llorar al comprender las promesas de Dios a su pueblo, su historia de rebelión y la misericordia de Dios. ¡La historia de Dios es tan poderosa!

    Pocos hoy conocen la historia de Dios. Nuestra cultura sufre por nuestra falta de alfabetización bíblica. Es tiempo de que el pueblo de Dios abra sus Biblias y aprenda Su historia.

    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Neh. 7:4 – 8:12):

    ¿Por qué la gente construye una plataforma para que Esdras se pare?


¿Cómo muestra la gente su reverencia hacia Esdras y la proclamación de la Palabra?

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La Obra de Dios y sus Obreros Atraen a la Oposición

Por Iva May, 18 de septiembre

Traducido por Rocío López

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“Cuando oyeron Sanbalat y Tobías y Gesem el árabe, y los demás de nuestros enemigos, que yo había edificado el muro, y que no quedaba en él portillo… Ven y reunámonos en alguna de las aldeas en el campo de Ono. Mas ellos habían pensado hacerme mal.” (Neh. 6:1-2)

La obra de Dios siempre atrae oposición. Como también el pueblo de Dios.

Esta oposición que enfrenta Nehemías demuestra varias verdades sobre la estrategia de los enemigos de Dios:

  • Los enemigos de Dios se burlan de los rectos, usando insultos e injurias. Sanbalat llama a los exiliados “judíos débiles” (4:2).
  • Los enemigos de Dios buscan desmoralizar a los justos señalando la desesperanza de su tarea, y declaran: “¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas?… Lo que ellos edifican del muro de piedra, si subiere una zorra lo derribará.” (Neh. 4:2-3).
  • Los enemigos de Dios se unen para crear confusión (4: 8).
  • Los enemigos de Dios buscan destruir a los justos de manera encubierta: “No sepan, ni vean, hasta que entremos en medio de ellos y los matemos, y hagamos cesar la obra.” (4:11).
  • Los enemigos de Dios a menudo comienzan su ataque exigiendo reuniones. Cinco veces, Sanbalat, Tobías y Gesem envían mensajes a Nehemías, exigiéndole que se reúna con ellos: “Ven y reunámonos en alguna de las aldeas en el campo de Ono.” (6:2; 4). ¡En lugar de reunirse con ellos, Nehemías se reune con Dios!
  • Los enemigos de Dios asumen falsamente lo peor y proclaman lo peor. Sanbalat acusa falsamente a Nehemías de ambición egoísta: “Estás reconstruyendo el muro, para que puedas ser su rey” (6:6)
  • Los enemigos de Dios se esconden detrás de acusadores sin nombre: “Se informa” (6:6).
  • Los enemigos de Dios usan tácticas de miedo pagando a otros para que hablen palabras desalentadoras para que los justos se vean como cobardes paranoicos: “Reunámonos en la casa de Dios, dentro del templo, y cerremos las puertas del templo, porque vienen para matarte” (6:10). En lugar de correr hacia el templo, Nehemías corre hacia Dios.
  • Los enemigos de Dios usan pluma y tinta para atacar; ellos escriben letras difamatorias (6:17).
  • Los enemigos de Dios nunca ceden a la derrota. Tobías continúa su campaña de redacción de cartas contra Nehemías (hoy sería un ávido bloguero) después de que se reconstruyeron los muros. Sin desanimarse por los ataques de Tobías y sus seguidores, Nehemías clama a Dios, permanece enfocado en la tarea en cuestión y completa la reconstrucción de las murallas de la ciudad en un tiempo récord.

Esta historia revela una serie de verdades sobre el enemigo, Dios y su obra:

1. Si Nehemías no hubiera tenido oposición, probablemente se hubiera demorado en el trabajo y se hubiera tomado una eternidad para completar la construcción de las paredes. Por lo tanto, Dios usa la oposición de manera redentora para cumplir sus propósitos.


2. Correr hacia Dios en oración mantiene a su siervo y a su pueblo enfocados en la tarea en cuestión. La oposición no es el problema de Nehemías sino de Dios.

3. Nehemías nos ayuda hoy a comprender que la oposición es una oportunidad divina de ver a Dios en acción.

Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Neh. 3:1 – 7:3):

¿Qué impacto tuvo el récord de 52 días de reconstrucción del muro en aquellos que observaron el proyecto de construcción?


¿Qué razón da Nehemías 6:18 para describir la causa de la poderosa influencia de Tobías (el amonita)? ¿Cómo refuerza esto el mensaje de Esdras sobre los matrimonios mixtos?

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Cambio de Carrera

Por Iva May, 17 de septiembre

Traducido por Rocío López

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Como copero, Nehemías ocupa uno de los puestos más confiables en la casa del rey. El copero debe probar el vino del rey, para asegurarse de que no haya sido envenenado por traidores políticamente ambiciosos.

Las noticias de Jerusalén incitan a Nehemías a considerar renunciar a esta importante posición: hacer un cambio de carrera. Su hermano que acaba de regresar de Jerusalén le informa sobre las condiciones deplorables de los judíos ahí. Nehemías no puede continuar con los negocios como siempre. Él sabe que el problema de ellos es su problema también.

La oración de Nehemías revela la madurez espiritual que lleva al cambio de su carrera:

  • Nehemías tiene una visión exaltada de Dios: “Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos” (Nehemías 1:5).
  • Nehemías se identifica con el pecado de Israel: “confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.” (1:6).
  • Nehemías está bíblicamente instruido: “En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo.” (1:7).
  • Nehemías sabe cómo apropiarse de las Escrituras: “Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo, diciendo: Si vosotros pecareis, yo os dispersaré por los pueblos;  pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre.” (1:8-9).
  • Nehemías se preocupa por la difícil situación de los demás: “Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder, y con tu mano poderosa.” (1:10).
  • Nehemías confía en el SEÑOR y solicita la ayuda de Dios: “Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón” (1:11).

    Nehemías ahora está preparado para enfrentar a su empleador.

    Cuando el rey le pregunta a Nehemías qué quiere, Nehemías rápidamente respira otra oración al Señor y le pide al rey que lo libere de sus responsabilidades y le permita regresar para reconstruir Jerusalén.

    Nehemías llega a la escena y pasa los primeros tres días evaluando la situación. Luego describe cómo Dios ha puesto su mano amable sobre él para reconstruir los muros. Los exiliados responden a su liderazgo, diciendo: “Levantémonos y construyamos” (2:18). A pesar de la oposición, Nehemías y los exiliados reconstruyen los muros en cincuenta y dos días. El copero del rey se ha convertido en un notable líder entre su propio pueblo.

    Preguntas de la lectura cronológica de la Biblia de hoy (Esdras 9:1 – 10:44; Nehemías 1:1-2:20):

    Repase Deuteronomio 7:1-6; 1 Reyes 11:1-2. ¿Qué razón le había dado Dios a Israel para prohibir los matrimonios mixtos con los cananeos mil años antes? ¿Cómo había impactado el matrimonio entre el tercer rey de Israel a Israel como nación?


¿Cómo responden los exiliados que regresaron al mensaje de Esdras sobre los matrimonios mixtos?


¿Cuáles son los resultados de la encuesta implementada para determinar el alcance de los matrimonios mixtos?


¿Cómo levanta el Señor el liderazgo de los exiliados que han regresado a Jerusalén? ¿Qué revela esto acerca de cómo trabaja Dios?